Marta R.Sobrecueva

Marta R.Sobrecueva
Catedrática
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por la aspirante a idiota Marta R.Sobrecueva

Estimadas personas ausentes, no logro despedir mi ente, entre tanta gente, con este acto de bienvenida. Mas procedo a las circunstancias que a la sazón versan. Con ello deseo dar mi apoyo y acogida al hermano pequeño del verbo pedir, Benjamín Pedido, el cual tampoco asistirá a ningún acto. Puedo llegar tarde, por retraso, pero sin dar excusas ¡Oh esas precarizantes de adverbios! ¿Será por ser la tercera de tres tristes tigres, tres trigos, tres tratos al trotar tiritando? .

Siendo ésta, una acogida al más sincero abrazo que una academia pueda dar a los aquí circuncidantes, en un mayúsculo y tímido “hola amigos, soy yo”, me despido, de nuevo, por redundancia de bienvenida aliterante.

Si bien, digo lo que me place, pues el que nace, subyace y pace, bien calce o al mono descalce. Mas bien merecido finiquito subyazca, no me quejo cuando crezco, si no padezco.

Yo no hablo de una cohibida salutación, con monosílabos como “yo» y como «tú”, por ese orden, sino con impertinentes pronombres singulares que vendrán, tan personales, como las hojas pálidas capicúas del crepúsculo matutino, exaltado por naturaleza. No nos equivoquemos: la permutación al sol ha de acompañar a todo estulto. Esto es así mas no por su imbecilidad, sino porque así se lo enseñó su familia por ser quien era. No erremos gratuitamente, no, no y no. Esta Academia ha de conservar sin almíbar todo lo poco que haya podido captar, anidar y perpetuar. Es más, dado que la minucia no quita lo valiente, entonces ¿por qué no remendarlo?

En los más recientes siglos hemos presenciado muchos acontecimientos y los calendarios han polucionado cientos de nuestros queridos territorios, tanto verdes como de otros matices cromáticos, no obstante, sin embargo, con todo, sin redundar en circunloquios, el discurso ha de cambiar hacia almanaques libres de números que constriñan las generaciones novelescas y abracen a las más recientes.

Es de mi intención, deseo, pretensión, mira, propósito, designio, empeño, voluntad, determinación, idea, pensamiento, fin, objetivo, meta, motivo, que esta Cátedra, la cual me ha sido embalaustrada para que alcance, obtenga, consiga o logre todo el barniz que se merece, desgaste mayusculamente las polillas de los ceniceros del ayer. Y que haya pan pignorado para todas las gentes que no sufran de ignorancia, cuando así la padezcan.

Sin mí la Academia será libre, conmigo también. La libertad, queridas consonantes y vocales, no es libre y se halla en los libros, de ahí la etimología consagrada que, como bien desconocéis, coincide provenir de Silla(Valencia). La silla es una atadura a la mesa y el sillón al televisor. Con dicho resultado lógico, he aquí mi aportación a este lugar de inculto, seáis o no samotrácicos, lo estúpido carece de tupido, por doquier, es libre. Vale.

CURRÍCULUM

Currículum vitae de Martaerre (breu). 

 

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  1.  

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  1.  

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Kkkkkkkkkkkkkkkkk

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Caligula

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Glu glu glu

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Glu glu glu

Aj aj aj

¡¡¡¡Achís!!!! 

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Aaaaaaah

Kk

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Carles Cano

Carles Cano
Catedrático
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por el aspirante a idiota Carles Cano

Un discurso me manda hacer Violante… ¡Menuda estupidez! Como si no hubiera ya suficientes discursos sobre la faz de la Tierra (por cierto, ¿por qué se dirá faz como si la Tierra tuviera cara?). Como si no se dijesen suficientes estupideces en ellos. Hacer, escribir, inventar, pergeñar un discurso estúpido, como una especie de metadiscurso: ¡haga usted un discurso estúpido sobre la estupidez! ¡Y una mierda! ¡No me da la gana! Que lo haga Rubiales, o Rajoy o Ayuso, grandes expertos. O, ya puestos, que lo haga el Chat GPT, aquí va:

 “Ladies and gentelmen, hoy me encuentro aquí para hablarles de un tema que, aunque parezca paradójico, es de suma importancia: la estupidez. Sí, esa cualidad que a menudo nos hace preguntarnos si alguien realmente puede ser tan…¡bueno, estúpido!

            La estupidez es como una montaña rusa emocional en la que todos hemos montado alguna vez. Desde aquellos momentos en los que intentamos empujar una puerta en la que dice “tire”, hasta cuando olvidamos nuestras propias contraseñas por quinta vez en un día. Es un viaje sin fin de situaciones absurdas que nos hacen reír, llorar y cuestionar la inteligencia humana.

            Pero ¿quién necesita lógica y razón cuando podemos tener anécdotas hilarantes sobre los momentos más tontos de nuestras vidas?  La estupidez es lo que no une a todos, porque en algún momento u otro, todos hemos sido víctimas de ella.

            Así que, en lugar de temer la estupidez, celebremos sus momentos cómicos. Después de todo, ¿dónde estaríamos sin esos errores que nos hacen tan humanos?

Porque, como dijo alguien muy sabio “la estupidez es contagiosa, pero también es increíblemente divertida” ¡Gracias y que la estupidez ilumine siempre nuestro camino!

            ¿Se pueden decir más estupideces, gilipolleces, tópicos, lugares comunes? Sí, seguro que se puede. Como decía Einstein, hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana y no estoy seguro de la primera.

            Así pues, y sin que sirva de precedente y tampoco de antecedente, como soy un inconsciente, encantado de formar parte de esta panda de descerebrados.

 

            Carles Cano

CURRÍCULUM

Nací en València en el 57, el año de la riada, aunque en la Rioja tuvieron una de las mejores cosechas de vino del siglo. Nací ya con pelo, aunque no hay foto que lo atestigüe; y rubio, de eso si hay foto. Ahora soy castaño, cada vez menos, menuda castaña eso de ir perdiendo el pelo. Sobreviví por los pelos, según contaba mi madre porque tenía el ombligo roto y se me salía la leche por ahí, pero con tesón y leche, siempre de la misma vaca, la parca no me llevó cogido del pelo. ¡Angelito! Hubieran dicho las vecinas compungidas tirándose de los pelos, como era costumbre en la época.

            Me gusta escribir, contar y cantar a pelo, sin protección ni mapas ni escaletas. Sé que he estado a un pelo de conseguir cosas importantes: ser el soltero de oro de mi pueblo, ligarme a la chica más guapa de la pandilla, ser nombrado profesor del año o ganar alguno de esos premios literarios importantes a los que de vez en cuando me presento, pero siempre ha faltado un pelo. Otras veces, sin embargo, me ha lucido el pelo y he ganado alguno de esos premios importantes, como el Lazarillo de Literatura Infantil y Juvenil en 1994 y 2016 o el Sant Joan del Hospital de 2006.

            He hecho cosas que no creeríais, y que os podrían los pelos de punta: he bailado y cantado jotas en Japón, en Alemania, en Francia, en Minsk, en Moscú y bajo la Acrópolis. He contado cuentos y firmado libros en Guinea Ecuatorial, Méjico, Inglaterra, Marruecos, Francia, Portugal, Colombia, Argentina…donde, además di clases de valenciano durante tres meses. He hecho tres exposiciones de poesía visual: Poemes Broemes i Altres Artificis, Cartes, y Poemes Visionaris. He ejercido un montón de oficios: carpintero, tallista en madera, camarero de BBC, profesor de baile, profesor de Lengua y Literatura, Locutor, guionista de radio y televisión, escritor, narrador oral… Dicen que no tengo pelos en la lengua y ni un pelo de tonto, aunque eso no significa que lo tenga de listo, también a mi me han tomado el pelo. Ah, además de todo esto, tengo un gato, simpático y de pelo suave.

            ¡Espero que no hayáis acabado hasta los pelos!

Montserrat Palacios

Montserrat Palacios
Catedrática
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por la aspirante a idiota Montserrat Palacios

DISCURSO

PRESENTACIÓN DEL REVÉS PARA LA ACADEMIA ESTÚPIDA DE LAS ARTES Y LAS LETRAS

Del revés, desde la sombra, a contraluz, fuera de tono,
Patas pa’rriba, me presento, me siento, me levanto, me adormezco,
Entre los pies, con callos, me callo, pataleo, susurro.
Absorta, retorta, te canto, me contemplo.
Sonrío, me escuchas, me presento.

Hoy soy no soy, aquí contigo, los lazos a solas solaces,
estúpida, curiosa, muy llena:
tupida, es, muy muy tupida, pida, pida usted
Estúpida, pida y da.

Da: desde aquí, (desde el corazón) y la pestaña izquierda (la del guiño)
el logos que descanse, que se duerma, que calle, (si puede) que no juzgue.
¡Llegó el tiempo de pensar con las manos!
¡Llegó el tiempo de soñar con los pies!

Ahora es nunca, y más nos vale doblar nuestros huesos para que no pesen y salir de juerga…
Más nos vale darnos prisa, no vaya a ser que el silencio nos pegue la lengua…

Con desatino, equívoca, imprecisa, defectuosa, torpe, lenta, os saludo.
Desde la ternura, la dulzura, la rabia, la fragilidad, la rotura y la descompostura.
Desde el deshilacho del hilo, pierdo el hilo y os digo o más bien les grito a susurros:
Aquí estoy, me presento
ante sus académicas miembras y sus mimbres bien tejidos, coloridos.

Académiques e incautus
Amiges estupides del munde mundiela,
Imbéciles inútiles, fracasades.
Os admiro y os amo.

CURRÍCULUM

Montserrat Palacios (México/Valencia) es soprano, performer vocal, artista sonora y antropóloga sonora, especialista en técnicas extendidas de la voz -es decir- la ruptura con el canto en sentido tradicional, haciendo uso de texturas, tímbricas y registros vocales que sobrepasan las 4 octavas-. Con formación académica en canto por la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes (México) y etnomusicóloga por la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de México, es doctoranda en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de Valladolid y doctora PhD Cum Laudem en Artes por la Liberis Artium Universitas (España). Y de todo ello, lo mejor son sus chilaquiles con chile morita, chile de árbol, chipotle y queso gratinado, con ese maíz que revienta en el paladar haciendo orquesta de campanas, de esas que hoy pican y mañana repican. Que hambre.

Elisabeth Candina Laka

Elisabeth Candina Laka
Catedrática
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por la aspirante a idiota Elisabeth Candina Laka

Queridos y deslustrísimos miembros de la Academia Estúpida de las Artes y de las Letras:

Soy inocente. Inocente de todos los cargos que se me imputan. Los inventados y los otros. No soy un demonio, tampoco una bruja (entendiéndose esta como una mujer que se desplaza por los aires a horcajadas de una escoba voladora), puesto que no poseo ningún poder sobrenatural más allá de elevarme diez centímetros del suelo. Lo consigo con la fuerza de mi mente, y, doy fe, que Belzebú (¡Ensalzado sea Dios, Señor de los Mundos!) en nada ha contribuido a mi elevación centesimal.

Pero debería comenzar por el principio y que los oídos que escuchen mi historia juzguen mi relato. Todo comenzó cuando encontré el catalejo bajo el tronco del naranjo.

La habitación donde vivo, junto con otras treinta mujeres, está rodeada de ventanas que dan todas a un jardín poblado de mil especies de árboles frutales. El Califa nos visitaba todas las noches y cada vez elegía una diferente, ora morena, ora rubia, en otra ocasión la gorda, y así, hasta que me hizo su favorita.

Comenzó entonces a requerirme noche tras noche.

«En ti se concentran todas las bellezas», me decía mi señor cuando me desabrochaba y quedaba con la camisa abierta frente a sus ojos como lunas junto a la mosquitera del dosel: «En una parte gorda y en otra delgada, un lado moreno y otro rubio».

Y así era. He heredado los rasgos mezclados de mis antepasados. Estos se remontan a los tiempos de Aquiles, cuando en el campamento de los aqueos la primera mujer de mi sangre ungía de aceites perfumados y frotaba el cuerpo de este dentro de una tina. Luego se dispersaron por Oriente Medio, llegando hasta Granada y Córdoba, de donde fueron expulsadas unas, y otras se convertían al cristianismo.

También hubo muchas que, en el nombre del Profeta, se lanzaron con sus mejores vestidos de oro y lapislázuli desde los minaretes.

—El resto de la historia ya la conoces, señor mío.

—Sí.

Una rama de quienes habían sido expulsadas de España se instaló en Túnez y Argel.

Así pasaban las noches, contándole a mi dueño los viajes de mis antepasados, hasta que llegué a este jardín que es una luna a donde mi señor viene a buscarme al anochecer desde hace más de cien días.

Como cada tarde, me había bañado y perfumado y esperaba a mi dueño en el jardín cuando, distraída, tropecé con algo que sobresalía entre las raíces del naranjo y caí. El perfume dulce como miel del azahar y el encuentro con mi dueño me habían nublado el entendimiento. ¿Qué era aquello? De entre las raíces y pétalos de azahar sobresalía algo dorado.

Escarbé un hoyo más profundo y pude descubrir que se trataba de un catalejo.

Aquella noche el Califa se presentó en las habitaciones con sus mejores ropajes, una esclava tocada el laúd y los eunucos nos sirvieron almendras con granadas y gallina a la naranja. No me quedé, sin embargo, como otros días hasta el alba pues el Califa debía reunirse con el nuevo Visir y con su hijo al amanecer.

—Vete ahora —me ordenó cuando terminamos de cenar. La esclava me pasó una toalla y me limpié las manos.

Bajé al jardín y de allí al naranjo. Aunque no desenterré el catalejo aquella noche. Fue más tarde, con la llegada del nuevo Visir y su hijo.

Había un gran revuelo a la mañana siguiente en el harén. Se contaba que desde Bagdad hasta Damasco no se encontraba un joven más bello que aquel. Sus ojos era dos lunas y tenía el talle esbelto y fuerte como una pantera.

El Visir y su hijo llegaron con el alba. Estuvieron reunidos largo rato con el Califa. Las esclavas que les servían café y dulces fueron las primeras en avisarnos de la elegancia del joven. Se movía y hablaba con tanta gracia como una fuente. Ello me dejó con el entendimiento oscurecido ¿Sería cierto todo lo que contaban de él? ¿Habría alguien que superara en elegancia al Califa Umar Al-Uman?

Por la tarde, las bailarinas fueron llamadas, y cuando regresaron al jardín no hicieron más que corroborar la belleza del hijo del Visir, lo cual aumentó mi pasión por el joven.

El Visir y su hijo marcharon a medianoche, pero sus visitas se hicieron cada vez más frecuentes. El Califa había ordenado al Visir que trajera siempre a su hijo con él.

Las esclavas les servían café y dulces, tocaban el laúd y bailaban; todo sucedía en el piso superior.

Montada en cólera, perdí el color que tanto gustaba a mi dueño y entonces el Califa dejó de reclamarme por las noches y ahora venía a buscar a la esclava negra.

—No debo acercarme al color de los muertos —me dijo.

—Señor, pronto me curaré y cobraré el color —supliqué en vano.

Entonces mi señor se volvió y miró a la negra:

—Belleza que acoge a la luna y confunde a los amantes —suspiró. Y con estas palabras, subieron los dos abrazados.

Con tantas horas de soledad, no hizo más que crecer el amor que sentía por el hijo del Visir y la locura me inducía a perseguir su rostro con el catalejo. Lo había desenterrado y esperaba, escondido entre mis ropajes, la ocasión que me brindara el tiempo para mirar por él al joven que me quitaba el sueño.

Un sábado que paseaba por el jardín, me quedé mirando el tronco del naranjo y vi cómo este crecía por encima de la tapia.

Esperé la noche y trepé, comprobando lo que había imaginado. Después, permanecí allí recostada en la última rama hasta el alba; y, cuando los vi aparecer aquella dichosa mañana, apunté el catalejo al turbante del joven y (¡ensalzado sea Dios!) me quedé muda.

Regresé durante cien noches y quedé muda cien veces (¡loado sea el Señor de los Mundos!). Y entonces, con ardides que sólo las mujeres conocen, pude verme a solas con el joven.

Llegó por fin la noche que me quitaba el sueño y mi amado trepó hasta mí y quiso deprenderme del velo para juntar su boca.

—Señora mía, cuánto te deseo.

—No, espera, amado mío —le dije—. No está bien quitarse el velo.

—Y, entonces, ¿cómo voy a besarte, amada mía?

—Espera un poco, señor mío, que algo he pensado.

Aparté el velo y lo coloqué de medio lado, tapando la sien y la oreja izquierda, y nos besamos y jugamos hasta el alba. Yo todo el tiempo con el velo cubriéndome la sien y el oído izquierdo.

Pero entonces ocurrió lo que me ha traído hasta este tribunal.

A la mañana siguiente, después de despedirme de mi señor, y distraída en el amor que me abrasaba, quedé con el velo de medio lado.

Al verme, presas de la envidia que mi graciosa compostura les había provocado, todas las esclavas y damas del jardín imitaron mi gesto, pues, una después de otra, afirmaba que así solo tenían buenos pensamientos.

«Yo odiaba a Fatim y ahora solo tengo buenos pensamientos y la quiero como a una hermana», exclamaba una esclava, «Yo he perdido los celos que sentía por ti», añadía otra.

Y así, una a una confesaba los malos pensamientos que habían tenido y que, conforme iban colocándose el velo de aquella manera, iban cambiándose por buenos.

Al anochecer, cuando el Califa mi señor vino a buscar a la esclava negra, encontró lo que he contado y así se formó un revuelo y mandaron apresarme.

Esta es mi historia, que me juzguen los oídos que me han escuchado

CURRICULUM

Carmen Herrera Castro

Carmen Herrera Castro
Catedrática
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por la aspirante a idiota Carmen Herrera Castro

Estultísimas autoridades académicas…

Lo primero quisiera agradecer infinitamente que personas tan inefablemente estultas como sus señorías hayan tenido a bien acogerme en su seno −y en su coseno y en su tangente y en su secante−. No puedo sentirme más realizada de lo que me siento en esta coyuntura.

No exagero ni un microgramo cuando manifiesto que llevo desde la más temprana infancia esperando la hora en la que sentirme acompañada en mis desatinos, por seres tan incuestionablemente torpes, cenutrios, poco pertinentes, chuminosos… −listúpidos, en suma−, como sus señorías.

Llegar al punto de necedad en el que me encuentro actualmente mi trabajito me ha costado, os lo digo como lo siento, que parece mentira que haya que gritarlo y repetirlo una vez y otra: estoy harta de advenedizos que creen que por decir cuatro chorradas y actuar de aquella manera pueden quitarnos el honor −y la gloria (Fuertes, siempre)− de nuestro largo recorrido en este campo; sobre todo y por encima de todo los políticos de derechas −y más las políticas a las que se suele tachar de necias con más frecuencia, no sé por qué−… Pero, basta de dispersión, como decía antes hay que gritarlo alto y claro, una y mil veces, no nos quitaran nuestro palmarés, no lo permitiremos… NO SON ESTULTOS/AS SON NEOLIBERALES… Y es que no es lo mismo, aunque casi siempre lo parezca.

Y poco más tengo que decir, no entiendo cómo ni por dónde ni por qué se han imaginado sus señorías que una persona de mi probada indolencia es capaz de rellenar cinco folios, si con uno va que chuta.

Quisiera finalizar con un grito entusiasta, para concluir con mi tesis y exaltar mi orgullosa necedad que, repito, mi trabajito me ha costado…

¡¡¡¡LA ESTULTICIA PA QUIEN LA TRABAJA!!!!

 

Carmen Herrera Castro, en Tomares, 16 de junio de 2023

CURRISTUPID

Respondo al nombre de Carmen, Carmela o Carmelita, pero YO NO ME LLAMO MARÍA estoy hasta el mismísimo de los que se empeñan en llamarme Mari Carmen, así que no se les ocurra nombrarme así −ni muchísimo menos MAMEN, ese imperativo categórico al que someten a las pobres Cármenes− porque no respondo de mis actos, pudiendo reaccionar lanzando insultos de toda índole y espumarajos por la boca, la que avisa no es traidora, boba pero avisadora, sí −claro que esto no es original, qué esperaban, nada más lejos de mi intención que serlo−. A lo que iba, tras responder al nombre de Carmen (o Carmela o Carmelita) ya no me queda mucho más por hacer.

En verdad soy simple, mi principal objetivo en este mundo ha sido desde mi primer recuerdo en la más remota niñez −escondida, en cuclillas, meando entre amapolas en un trigal, ese es mi primer recuerdo, lo juro por estas…− escapar de la mente, esa tirana, que solo sabe causarnos problemas. A mis años puedo decir que casi lo he conseguido, y si no lo he conseguido es porque no doy pa más, cosa que no me preocupa, más bien al contrario, o sea… creo que como currículo estulto ya vale.

Rosa González

Rosa González
Catedrática
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por la aspirante a idiota Rosa González

Señoras y señores académicos de tan ceporra institución académica:

Hace tiempo tuve la honra, deseada con demencia, de ser elegida y llamada a tomar asiento, grageas y otras sustancias, en esta ilustre Academia. Reconozco mi pereza para cumplir la única condición que pusisteis: escribir este discurso. Pero voy a excusarme de esta tardanza por mis preocupaciones ya que dedico mi tiempo a perderlo (y cuesta encontrarlo con la calima), pero me arrepiento porque no hay otro trabajo más acuciante ni más improductivo que éste, desde el momento en que me abristeis los grifos y los tapones de esta estulta casa. Es incomprensible mi deseo de pertenecer a un grupo tan variopinto y valdemoro de personas aspavientas que son como la caballa fresca del fértil campo de la estupidez. A pesar de mi inexplicable tardanza los fundadores han tenido la absurda consideración de concederme más tiempo que perder y esperar a que presente mi inesperado discurso.

Mucho he cavilado sobre cómo hacerlo, y es por ello que tengo juanetes que van a sus anchas, pero al cabo de un buen rato he pensado que nada sería más estúpido y más inapropiado que traeros noticia, al entrar en este santuario de la imbecilidad, de los pensamientos de una “trocha” (1) que se obnubila de ser reconocida por su condición de aspirante a idiota para esta lela Academia.

Y es por ello que voy a hacer una reflexión sobre Las grandes mentiras del Colesterol.             

¿Funcionan las estatinas?, ¿Me puedo echar tomate en un huevo?, ¿Las coles es terol? ¿Las farmacéuticas venden colesterol?

Estas intrigantes preguntas las saqué de un quicio y quedaron prendidas en una analítica que me realizaron por vía oral y de la que no hubo más noticias. A pesar de mi malestar, pues tenía afectado todo el bajo vientre, tuve tiempo de viajar por todo el planeta recopilando semillas de ajonjolí para hacerme los típicos pestiños, que una vez fritos fui repartiendo por los contornos de Andalucía ¡Ole!

Esta gesta me dio la oportunidad de comprender que no hay que hacer discusión con las grasas saturadas, que bastante tienen con lo suyo, si no centrarse en las que no tienen etiquetas porque siempre son incómodas y además se les ve el precio. Es decir, apostemos por los alimentos que estén menos equilibrados y más loquitos.

Las personas consultadas en consultas del Tarot contestaron satisfactoriamente, no así las consultadas en consultas de dentistas que quedaron con la boca abierta.

Las conclusiones arrojaron por la ventanilla todo tipo de datos, imposibles de recordar, pero algo brincó dentro de mí cuando los pestiños fueron puestos sobre la mesa y todos los catadores quedaron muy satisfechos con los resultados. Te los comes y no pasa nada, lo malo es no comértelos y quedarte con las ganas.

Estas reflexiones, empíricamente demostradas en carne propia, me tienen gorda como una tapia, pero feliz cual codorniz, y aprovecho la ocasión para recomendarlas a estos ilustres Académicos/micas, compañeros/ñeras (aplíquese la paridad de género para todo el escrito, muchas/os gracias) ñeras decía, ya de esta humilde catedrática de la sandez.

FIN

(1) Una «trochería» es una tontería, pero una tontería normal y espontáneamente reconocida por quien la pronuncia antes de perpetrarla. Aquella persona que dice o hace trocherías es un/a «trocho/a». Visión pamplinosa de la realidad. Tontería, algo sin pies ni cabeza.

CURRICULUM

y una trocha desde chica

Antes de saber leer ya despunté, en el comedor de mi casa, dramatizando el cuento de la Ratita Presumida, en diferentes estéticas y acentos como el chino o el francés. Como no tenía bastante, dirigí varias obras en mi barrio y mi colegio, escenificando ideas, cuentos, textos y hasta programas de la tele como el 1,2,3.

En plena adolescencia entré en el primer grupo de teatro y ya no he parado hasta hoy.

He pasado por todos los oficios Nací teatrera del mundo teatral: actriz, directora, escenógrafa, técnico de luces, técnico de sonido, maquinista, regidora, programadora.

He leído, estudiado y soñado con, por y para el teatro.

Nunca pensé que las tardes jugando al teatro serían tan importantes para el resto de mi vida pues el juego dramático me ha dado la oportunidad de imaginar otros mundos posibles.

Jim Lorena

Jim Lorena
Catedrática
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por la aspirante a idiota Jim Lorena

Llego de un largo viaje, en el que, perdida en los meandros de la cotidianidad, dejé de holgazanear al sol. Pido disculpas por mi tardanza.

El mirlo me observa, aullidos de canes y crö crös de cotorras. Chismorreos incesantes acompañan mi desplazamiento, mientras las olas deferlan sobre las rocas, y su espuma acaricia la orilla de los corazones heridos. La vulgaridad se disipa ante el baile de los peces que nadan con la cabeza al aire, canturreando, orgullosos de mostrar su estrabismo. Comparto su felicidad crédula y estúpida ante la tremenda listura globalizada de nuestro planeta. Fuera de los cánones sociales, de apariencia convencional e inteligencia infinita, las manadas de acrílicos pacen relajadas, regalándose de las llanuras bohemias de la creación. No hay intersticios en sus miradas planas. Sus ojos se pierden en el vacío del vacío, del vacío del pensamiento. Vértigo de la profundidad que nos atrae hacia el vaivén de la nada. Mecerse en una nube, comer un rayo de luna, bañarse en una sonrisa.

No necesito hacer apología de la estupidez, me dejo llevar de manera natural hacia la estulticia primigenia. Desde la aurora de las expresiones, la diferencia, la rebeldía, transgreden el camino recto de la evolución. Cuevas, piedras, huesos, piel, madera, arcilla, metales…soportes de psicodramas a lo largo de la prehistoria. Después, los protopapeles, el pergamino y el papel nos proyectaron hacia la pantalla de luz. El itinerario ha sido divertido. Ahora somos bichitos hipnotizados que resbalan hacia el resplandor. La comodidad de la línea trazada, del recorrido recomendado, de los deseos impuestos para derivar en las corrientes propicias. Lo que era rompedor, constructivo, se ha reemplazado por el manual de la corte Democracia. El Rey Sol brilla desde su egocentrismo y sin remordimientos. Huele a vísceras sangrientas de pescado que alimentan a peces. ¿Jamón de bellota o de cebo? – Depende del momento. Un boquerón avanza raudo para llevarse un cacho de sus hermanos. Genocidio constante. ¿Estamos seguros de que una cristalización no es asesina? – Ah, la condition humaine! Como percebes afrontando temporales. Arrugas de roca, polvillo de mar y San Jorge, en su caballo, cabalgando sobre las aguas interestelares, persiguiendo la esperanza para aniquilarla. Un agujero negro, corriente espiral, sifónica y destructora que, en su lado opuesto, el desagüe, crea nuevos mundos. Un devorador que defeca universos, un Cronos fundador.

Las jábegas fenicias surcan las ondas saladas recordándonos el continuo. Repeticiones, arquetipos que danzan en una coreografía cada vez más cercana a la línea de horizonte. El precipicio se aproxima y la razón juega a la gallinita ciega. Cuantas aventuras maravillosas de descubrimiento, historias excitantes y realizadoras han quedado atrás, en el trayecto. Tierra es finita y lo vemos todo. No queda misterio, solo subsistir hasta nuestra marcha. Vivíamos en el paraíso, solo los insensatos deseamos restaurarlo, conservarlo y disfrutarlo. Los valores se han trocado en egoísmo y tiranía. Las vidas se convierten en jaulas, manipulación y embrutecimiento. Rasgar la bolsa de basura en la que el sistema nos introduce. Las dunas de nuestros estados de ánimo cambian con las tormentas de arena. Joyas con destellos azules deslumbran el confort, mientras los leprosos de la sociedad, siguen vistiendo telas de saco.

El olor a alga, al bajar la marea, hace del espigón una puerta de las estrellas. Otros mundos, mundos paralelos, hambre encarnizada o entintada de caligrafías. Los manuscritos están sobre la mesa, salados, dulces, amargos, suaves o texturizados. De la escucha a la lectura, la medicina escrita es un bálsamo que doblega el espacio. El gusano gigante excrementa sabiduría. La música plomiza acompaña al continuador de existencia naranja. Las banderas desfilan al son de la codicia. Armaduras brillantes y empoderadas gritan al unísono. Las mareas no escuchan a la humanidad.

Nuevas especies se bañan en los océanos, entre cefalópodos y plancton, los plásticos, de todos los colores y formas, se descomponen para insuflar una savia diferente a sus depredadores. Una maratón hacia la finitud de la subsistencia, inteligente o no. Las toxinas, fabricadas por el animal racional en su superioridad histórica, no desprecian a ninguna entidad viva.

Buscar la comprensión en una rata de malecón, marinera y libre. Entrar en la refrescante niebla para estimular el sosiego. No olvidar de respirar. Madre tierra, padre mar y dios sol ayudan a mitigar la soledad, en el epicentro de la multitud. Las amapolas se han marchitado. La planta que da huevos sigue perenne, crece con lentitud, pero siempre está. Los nidos se preparan entre plumas verdes, azules y pardas. Mucha agitación en el río seco. Árboles, carreteras y plazoletas no impiden el guirigay primaveral, el comienzo de las narraciones inciertas.

Desde el mirador empático del trance, el tercer ojo gravita. Lagos de oscuridad profunda nos señalan las lamaserías del espíritu. Los remeros cruzan montañas de nieve hacia Xanadú. Mis ojos bermellón y fucsia levitan en el atardecer, entre tanto, una mosca se lava las manos. El observador penetra en la esencia del objeto, Abstracción descompone la solidez en porciones de formas en suspensión. Pisadas descalzas marcan un sendero púrpura. Reguero de roturas. El hilo de Ariadna se desvía, se pierde y vuelve a su ser. El canto de la ballena es el mismo.

Cambiar de punto de vista para sorprender un desenlace especial. La geopoética de White como mapa de infinitos planos de realidad y ficción. Estamos hechos de universo, somos capaces de aportar un coro de cuerpos celestes únicos. Tenemos competencias para destruir y para crear sin desplazarnos. Somos hacedores de estrellas. Si nos dejásemos cautivar por nuestro desatino extremo, la evolución consideraría un salto mítico astral, hacia el infinito y más allá.

Tejer una red de espetos en el firmamento para huir de la insipidez. Capturar las fantasías del cenachero embriagado de quimeras. Los galimatías de las gaviotas acrecientan los fines de semana, el silencio de la calle les da protagonismo, recreo de aterrizajes y derrapes sobre el asfalto.

Como gravilla en el cemento, la mezcla de resignación y sumisión fortalece la impotencia. El vómito del rebelde agrieta la desdentada urbe. Remolinos acuosos salpican estímulos. Convivencias y voluntades de poder. La naturaleza nos enseña que, a veces, el equilibrio se rompe. ¿En qué lugar del océano se origina la ola que llega hasta mis pies? El mensaje en la botella se transformó en continente de despojos flotantes. La metamorfosis del romanticismo es una epopeya de basura. Mitos y leyendas del deshecho humano.

El alboroto duerme, se regocija el murciélago en su desasosiego. La consciencia nos indica la percepción que tenemos de nuestra existencia, extractos de energías orbitando. Ni en el centro, ni oteando perspectivas, solo micoplasmas perdidos en el todo mayúsculo. El viajero ejercita su fuerza penetrando en nuevas situaciones para conocer la libertad de movimiento, la lozanía de la experiencia. Del estrépito al maquis, sintiendo el cosmos cada vez más apartado, escrutando el destino. Las montañas azules esperan, en la tierra del tiempo del sueño. El faro de Beauduc queda en el recuerdo amarillo de Van Gogh. Envuelta en una nube de catarinas, la Camarga salvaje y limpia, respira la desnudez de su independencia.

Las alas crecieron y emprendieron el vuelo, desde el interior de la gruta, por la abertura africana, hacia el Atlántico. Hércules quedó atrás, en el laberinto de arena que desciende al húmedo reino de Hades. Los centauros libran batallas liderados por un hechicero vidente. Las flechas de los arcos son rayos de tormento. El refugio está bajo la nieve. Los conjuros nublan la mente, noticiarios repetitivos e incansables. La polvareda oscura se disipa ante el despertar. Dejarse llevar por la corriente magallánica hacia un amanecer desconocido. Perlas de energía sanadora florecen en las costas arcoíris, bajo las cálidas auroras boreales del exespacio.

Circunnavegando en el cubo carcelario de la pantera. Virus y bacterias al acecho, trincheras de asperezas menguan la reflexión. Círculos en el agua difuminan los montes acuáticos de la curiosidad. El temor es sublime. La intriga nos atrae por su posibilidad monstruosa y abisal. La admiramos desde la cómoda distancia de la representación.

Es necesario un acto de fe, para cruzar el puente inexistente, entre las escarpaduras heroicas del poeta. Animismo, brújula chamánica, unificadora de partículas autoconscientes, equilibrio expandido. Respetuoso pensamiento que convive con la naturaleza, preguntar al griot y seguir su estela. Suelo blanco de muerte y esperma que muda a rojo sangre y éste a negro sujeto. En su nacimiento, el individuo transita del interior al exterior, del blanco a través del rojo de transición del nacimiento, hasta el estado de persona. Cánticos chirrían al calor de la lumbre. La rama del árbol es bendecida antes de ser cortada, agradecimiento al hacedor de oxígeno. Relicario en el vientre del espejo, isla rodeada de clavos nkonde.

En un estado de flujo, en el que el sentido del tiempo se desvanece, el proceso del texto se ha desarrollado. Me despido con el eco del shamisen en mis oídos, a modo de sumi-e eléctrico. Agradezco vuestra paciencia, y espero no hayan faltado de aire, en la lectura de las frases interminables.

Con los impulsos creativos en aumento,

alegremente

Jim Lorena

Málaga: 13 de mayo de 2023

CURRICULUM

Jim Lorena nace buey de oro, se forma como artista, en los zocos especiados y cafés con olor a azahar, frente al cruce del Atlántico con el Mediterráneo. Allí domina el arte de la observación y de la adaptación, inmersa en la multiculturalidad del norte de África. Impregnada de luz y color, se une a la universidad Becqueriana. El cambio de ciudad y de costumbres le abre nuevos horizontes, comprendiendo el desfase temporal entre culturas. Tras su paso por el romanticismo moderno de los jardines del Carmen de la Fundación Rodríguez Acosta, abandona la Alambra por las calles de Montmartre, no sin antes encontrar su manera particular de expresión. Pasa algunos años en talleres de la Bastilla hasta afincarse en la calle Des Montibœufs, al lado de la plaza Edith Piaf. Continua su devenir como pintora escenógrafa de cine, entregada a la representación de apariencias reales para la ficción, lo que la hace viajar por toda la geografía, empapándose de paisajes matéricos y sonoros, de personajes variopintos presentes y ausentes. Las arenas de Arles, el resplandor de Burdeos, los canales de Annecy, el enorme puente de la isla de Ré… De vuelta a la capital logra entrar en St. Charles, institución creada por filósofos de mayo del 68, amantes de las artes y de todas sus necedades. Nunca la vida fue más excitante que en aquel lugar de diversión cognitiva. Trece o catorce años después, por razones involuntarias, dejó la torre Eiffel por la Giralda. Años de doctorado y trabajos varios, arduos, apasionantes a la vez que frustrantes, la han conducido a surcar el curso del rio hasta el mar, de nuevo. Ahora instalada en la ciudad de los museos, sobrevive a los prejuicios medioambientales, conservando su voluntad creativa y su libertad de pensamiento.

Juanje Sanz Morera

Juanje Sanz Morera
Catedrático
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por el aspirante a idiota Juanje Sanz Morera

Estimados toes, Alagando la idea es fácil contradecirme, aún así halagalo me ignoto, me caigo de culo y felicidad al contradecir las letras y la impresionante plástica del vellocino.

Sabemos muy bien hacer catedra, el arte de la catedral de libre procedencia, es un puesto vitalicio hasta la muerte de Jung, gracias muchas gracias por no esperar a mi muerte, siendo esta misma la causa de mi catedra, el estar vivo.

No más que Sólo, y siendo múltiple de tres, me declaro triunvirato de la letra X, a ser posible, sin menospreciar a las demás, ilustres y grandiosas diosas de la palabra. ¡¡¡Ni más ni menos que listúpido!!! este palabrote me sonroja la oreja al escuchar lindeces de cuna, donde los duendes andan surcando el mar de neopreno.

Por todo esto, un decir más, la coyuntura no es óbice, bajar por el abismo es una locura que la poesía necesita.

Sin más, no tocar mi X salvo y sólo para incluirle una tilde, eso siempre al gusto del consumidor.

CURRÍCULUM

Juanje Sanz Morera

(Barakaldo, España, 1967) Fotógrafo, editor y agente cultural.

Ha realizado trabajos gráficos para diversos medios de prensa como free lance: Comunidad Escolar, Sol, El Mundo, Deia, El País. A partir del 1990 colabora como free lance para la agencia fotográfica Reuters. En 1998 abandona la vida de corresponsal, dedicándose a la fotografía publicitaria. Ha realizado trabajos para sellos musicales y agencias de publicidad. En estos momentos trabaja para varias agencias gráficas. Ha realizado varias exposiciones fotográficas y diversas colectivas. Ha coordinado diferentes muestras de poesía experimental, como la Bienal de Poesía Experimental de Euskadi “ex!poesía” y ha participado en varias colecciones y antologías de fotografía y poesía visual.Coordina “La única puerta a la izquierda “L.U.P.I.” creada para experimentar y difundir una parte del arte actual, La Única Puerta a la Izquierda, alcanza a un grupo de creadores que han elaborado un órgano de difusión donde se reúnen tendencias y opiniones actuales. Organizamos en Bilbao el festival de poesía experimental “ex!poesíaEuskadi”

Ana Higueras

Ana Higueras
Catedrática
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por la aspirante a idiota Ana Higueras

El 21 de septiembre de 1981 no me dio tiempo a nacer en un coche y lo hice en el hospital de Úbeda. Me pasearon de planta en planta para mostrar mi belleza neonata y al parecer aquel acto exhibicionista, del que no me acuerdo, fue mi primer debut.

 Con un poco de uso de razón odiaba que mi madre me hiciera coletas, no obstante sentía la atracción de  exponerme al público y la que me llevó en su vientre me acompañó en el proceso. Si había una procesión el domingo de ramos, yo tenía que estar ahí vestida de lo que fuera, de virgen, de esperanza de nazarena o penitente. Si llegaba la feria, yo tenía que ponerme un vestido de gitana (me estuviera grande o pequeño) para lucirlo montada en los cacharritos o en el autobús. Si había una cabalgata yo tenía que estar montada vestida de pastira, pastora o de yo misma, el caso era participar y estar rodeada de confeti, caramelos y vítores, de lo contrario la pataleta era infernal.  También me encantaba que mi abuelo me mandara a pedir la cuenta a los camareros, además de solicitar autógrafos a personajes famosos, aunque no los conociera. Y por supuesto si encontraba  un escenario vacío tardaba poco en subir para ver qué se podía hacer allí.

Después con la adolescencia vino el teatro de sala, de calle, happenings y pasacalles, expresión corporal, danza y arte plástico. El deseo exhibicionista estaba, pero algo oculto en personajes y otras florituras.

Cierta noche entré en una tetería de un pueblo costero, donde el camarero se negó a servirme la consumición que le solicité y a grito pelado decía: ¡Coño, que ya no pongo más copas que yo nací para ser performer! Y ahí fue la primera vez que escuché el término. Al mismo tiempo, en el centro del local, ante un atril vacío había un hombre de pie que no cesaba de hablar, decía cosas inconcluyentes, los comensales desde sus banquetas, de vez en cuando intervenían brindaban, reían, callaban, escuchaban y desescuchaban. Yo,  no sabía de qué se trataba pero aquello me gustaba y me quedé. Para mí fue el inicio de muchas veladas dadá.

En una clase de la facultad, un profesor me preguntó públicamente porqué mi cuerpo solía estar presente en mis piezas artísticas y yo le contesté: Porque soy exhibicionista. Por aquel entonces lo tenía claro pero hoy entiendo que no era eso,  lo que verdaderamente estaba trabajando, era la presencia.

A lo largo de mi tiempo he ido haciendo conmigo misma, me he acompañado en un proceso en el cual a veces me he cagado encima y otras no. En definitiva, me lo he pasado bien y como esto aún no ha terminado, todo lo que he escrito puede que dentro de un tiempo lo vea desde otra perspectiva y me plantee una biografía diferente. He encontrado un hueco en mi ajetreada vida para hacer estas declaraciones, y quizás haya idealizado un pasado que no sea cierto y que por supuesto ya no existe, o no.

CURRÍCULUM

Ana Higueras. Nieta, sobrina, hija, madre y amiga.

ETAPAS

Etapa neonata: Comer dormir y cagar

Etapa infantil: Manipulación mediante el llanto, dolores de barriga falsos y abrazos. Especialidad en hacer píldoras y meterse en la nariz pelusillas de la manta antes de dormir.

Etapa adolescente: Experimentación con drogas varias. Asexualidad  relativa y obsesión por el arte plástico y escénico. Especial interés de largarse de la ciudad donde vivía. Buscavidas.

Etapa adulta: Viajes y asentamientos por el continente  Europeo. Sentir libertad sin tener el carnet de conducir. Sentir miedo por la calle al volver a casa de noche. Superación de la nueva identidad al ser madre.  Apendicitis, ansiedad, resfriados, Covid, dolores de espalda y abstemia alcohólica. Participación en eventos artísticos sin remuneración.

Etapa tercera edad: Está por ver.

IDIOMAS: Manejo del Castellano, inglés, francés, italiano y valenciano, pero los mezcla entre sí.

INTERESES: Performance Art. Escultura y artesanía en vidrio fundido. Docencia artística. Pasear sin rumbo en búsqueda de inspiración. Poner títulos largos a las piezas de arte.

Dani Herrera

Dani Herrera
Catedrático
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras.

Presentado por el aspirante a idiota Dani Herrera

Académicos estultos míos,

¿?

—Yo no sé quién soy

—Ni yo

Introducción

Llevo toda la vida arrastrándome por el mundo con cara de imbécil y ha llegado ahora el momento de deshacer el malentendido mortífero que me ha llevado a sufrir una inadaptación que creía que sería crónica hasta el momento en que me han dado a conocer esta Academia a la que me acerco con la misma ilusión paranoica, casi psicótica, con que me he acercado a la familia, al trabajo, al matrimonio, a la poesía, al fútbol, a Disney, a los centros comerciales, a los congresos, a la literatura, a los bares, a las mujeres, a los hombres, a las playas, a los cámpings, a las sectas, a los auditorios, a las drogas, a los perros, a los sillones, a la política, a los baños del avión, al universo, a los open-mics, a los talleres de sexo tántrico, a los centros culturales, a las vacunas, a las orgías, al ateísmo, a los parques, a las editoriales, a los paseos, a los cines yo-solo, a los viajes yo-solo, a los conciertos, a las cárceles, a los kioskos, a la alegría, a los sex-shops, a los mercados, a la cama, al exilio, a los templos… y a un etcétera largo como un tren de mercancías vertebral de lugares concretos y abstractos a los que me he acercado con la misma ilusión con que me acerco ahora a su Academia: pensando, en definitiva, que no seré el único imbécil.

Advertencia

Tendrán en consideración que soy el típico que llega, ve y se tuerce. Me daré una oportunidad porque mi estulticia, así la veo yo, es inagotable, es invencible. Puede ser derrotada mil millones de veces y siempre siempre siempre resurge. Una mujer capitalista de noventa años y gran sabiduría me dijo una vez desde su flequillo rubio al otro lado de una mesa larga como las siestas, con una cara que emitía big-bangs de repugnancia: tú eres… eres… ¡un romántico! Y yo no sé qué es eso, pero puede que tenga que ver con el colibrí de la madrugada en el que habita la eternidad y que, por lo tanto, tras visitarlo, tras ser él y serlo todo delante de mis propios ojos y fatalmente retornado aquí… ¿qué os voy a decir? Escribo desde el rencor, en el fondo. He sido despojado ¡tantas veces! de mi madre el universo… Estábamos en el piso 7 de un ataúd erguido.

El malentendido eterno

He sido tomado a broma por los que pensaron con amor de pocas gamas (y de pocas ganas en el fondo, de pocos gamos de flores) que adorarme era interpretar mi estulticia como una genial pose irónica aplaudiendo lo que para mí es respirar, despegar mocos, disimular pedos, es decir: lo que para mí es mi SER y mi vivir idiota de pies mojados y de camisa sin remeter PERO QUERIÉNDOLA TENER REMETIDA en la línea del horizonte.

Me acostumbré a asumir el engaño, que es como vivir de la muerte. Se me suele ver como un genio aunque no paro nunca de decir y de hacer paridas que son mi verdadera verdad cierta y exacta. Esa es mi tragedia: decidí asumir el papel que se me asignaba y se me ha aplaudido como a un artista que en realidad es un mono de circo, como a un domador cuya bestia —jamás alcanzada por el látigo— era él mismo.

De modo que podrán ustedes comprender que, al enterarme de la existencia de una academia expresamente dedicada a mi especialidad íntima, esa especie de glándulas que alberga bajo muchas capas de idiotez dorada mi cuerpo maltratado, esas glándulas que son como higos con pelitos microscópicos y podridos que llevaban años secos como el ombligo del algarrobo, han empezado a desperezarse en eyaculaciones hormonales inéditas (no) levantando en mi rostro unos pliegues de gloriosa sonrisa estúpida, una sonrisa improbable que ustedes, maravillosos académicos, han hecho posible.

Conclusión

Quizá llegue, vea y me tuerza, pero, como dije, amigos míos, ¡mi idiotez es invencible! Perseveraré como ese cruce que soy entre Sísifo y lemming: llegaré al mar para darme la vuelta mientras otros se tiran, dispuesto, siempre, como un soldado del halma, a fracasar de nuevo, a fracasar mejor, a fracasar —amigos míos— eternamente.

Dejo en sus manos la estúpida decisión de admitirme.

C.V (Caca de Vaca)

Dani Herrera.

  • Alladémico radicado en una jardinera del planeta de Buster Keaton.
  • Expoeta expatriado y cuentista, es decir, impostor profesional en casi todos los ámbitos públicos.
  • Íntimo adorador de todas las personas desde las entrañas del vino y de la luz.
  • Recolector de microplásticos en las orillas del Océano Bélico, padece el síndrome de una inocencia encendida en un crisol de armaduras y un asombro intacto de flores y de copas de árboles y de raíces de árboles y de colibríes y de abejas.
  • Su menor peculiaridad es ser un lunático aspirante a publicar sus cuentos.
  • No soporta a Ayuso, a los Borbones, a los españoles condescendientes (perdón por la redundancia), a los hombres que se reafirman como tales en el miedo a los orines o a los llantos, a ese imbécil que tiró un papel por la ventanilla de su Mercedes y la idea de que un día termine por vencerle la incapacidad de la sorpresa.

Lo que mejor sabe hacer es:

  1. lamentarse con gracia, un arte que aún no se comprende
  2. elegir personas

y

  1. postularse a la Academia con pasión

Lo que peor hace es:

  1. Robar
  2. Mentir
  3. Beber
  4. Quedar bien
  5. Enfadarse
  6. Estar seguro
  7. Soportar que le ignoren
  8. No beber
  9. Mentir

y

  1. Publicar sus libros

Razón: Una vez al mes pernocta en tu frigorífico.