Archivo del autor: estupido
Isabel Castaña Castañuelas
Presentado por la aspirante a idiota Isabel Castaña Castañuelas
DISCURSO
Hombre, señor Gascón, me alegro de que se haya animado a venir. Mucho mejor que vea en lo que trabajo que no que me ponga a filosofar con un discurso. Mire usted, Yo quiero ser Santa, pero como ya le he dicho sólo soy portera. Y sorda tras unas fiebres palúdicas. No sé si por la gracia de Dios o del Anófeles, porque una a veces duda de si debe tirar hacia el Señor o hacia Darwin. Acérquese, que ha llegado justo cuando
iba a enseñarles el inmueble a este matrimonio. Pero pase, pase y súmese al grupo, que empiezo. Ustedes sólo escuchen y no se molesten en hablar porque no les va a servir de nada. Hay días que el cristal de la portería me lo llenan de papelitos de colores con recados de “Doña pacá, doña pallá, doña que Hay un hombre en mi nevera, doña vigile un momento al abuelo que vengo en un rato, doña que se me ha caído un calzón, doña que no me traga el sumidero del váter…” Me tienen tan harta que un par de Golpes Bajos y una Coz les lanzaba yo.
Para trabajar aquí ayuda mucho estar sorda, así que gracias a los oídos güeros que me dejó el mosquito puedo gestionar esto y aguantar lo que llevo aguantando 25 años. Bueno, y también porque les confieso que de cada dos papelicos se me traspapelan tres. Pero hay que ver, ¿eh?, lo que es llevar una vida de mierda y que tenga que agradecer a un mosquito que me la haga más llevadera.
Venga, que hay que llegar hasta la azotea, pero no se preocupen que el esfuerzo tendrá recompensa. Se les va a poner el culito duro como una piedra. Me gusta empezar por arriba pronto, porque la peña que la okupa están durmiendo la mona; y terminaremos por el que han preguntado ustedes; usted no, señor Gascón, me refiero a este matrimonio con niño que se ha interesado por el 1º izquierda, que está a la venta. Creo que es bueno que conozcan al resto del ganado con el que se van a cruzar por la escalera. Así sabrán mejor a qué atenerse. La portería la enseño al final.
Como ven por las paredes, el techo y los desconchones, este edificio es una ruina, lleno de moho y goteras. Señora, sujete al niño y que no se rescuelgue de la barandilla, que está pa pocas y se puede caer por el hueco; y luego a llorar. Si por mí fuera lo declararía Siniestro Total y se lo daría a los de Derribos Arias. La azotea es fría en invierno y caliente en verano. Está dividida en dos apartamentos de 10 metros cuadrados cada uno y comparten con el resto del edificio esta terraza impresionante. Pero la vemos desde aquí, ¿eh?, que es mejor que no pasen más allá. Están okupadas por una banda que por lo visto pertenece al Sindicato Malone. A mí ni me suena, pero sé que tienen muy malas pulgas. Entre ellos parece que no se entienden mal y se transmiten los porros, el kalimotxo y creo que hasta el Semen Up, pero yo eso no lo sé de cierto porque aquí procuro no subir. Ni los vecinos, por lo que pueda pasar. Figúrense que en la última junta se valoró poner un semáforo para que no coincidieran con ellos al subir o al bajar. Al final se decidió que no, y esa derrama que se ahorraron, porque a esta banda no la veo yo respetando ninguna norma del edificio, ni orden en el uso del aparatejo, ni apoquinando en gasto alguno. Vamos, que al final los okupas disfrutan de un Paraíso y de gratis, porque a ver quién es el guapo que les reclama el alquiler. Y bueno, aunque en invierno hace más frío que en Groenlandia porque las paredes son de chapa, hacen fogatas y barbacoas y ellos encuentran el modo de calentarse.
El piso cuarto está reservado a los nobles, que les gustan mucho las alturas. Esta es la puerta de Los Elegantes, el 4º derecha. Son tan estirados que miran siempre desde arriba, que es donde están ellos; y dirigen la vista hacia abajo, que es donde estamos el resto. Y al hacerlo arrugan la nariz como si estuvieran oliendo mierda en un palillo. Están convencidos de que hacen la Caca de Lux y presumen de Sangre Azul y de vivir en el barrio de Los Austrias. Eso es lo que ponen siempre en el remite de sus cartas, bajo el nombre de la calle. ¡Y una mierda de las mías!, exclamo yo cada vez que me las dan para echarlas al buzón o les llega alguna. Sé de buena tinta que al menos uno de ellos ha estado en prisión por disparar a otro en el corazón en un Cuerpo a Cuerpo. En el 4º izquierda vive el Barón Rojo, que es Aviador Dro. Habla con acento alemán pero sólo dice dos palabras: Mamarrrrracho y Paparrrruchas. Su mujer es digna hija de un mariscal prusiano, pero ni uno ni otra son capaces de enderezar a los chavales, que son unos Hijos de Caín más malos que el sebo y que se mondan cuando me oyen decir lo de la mierda. Juraría que han sido los de las pintadas de la calle. Vaya panda de Ilegales.
Aquí viven los del 3º izquierda. Se comportan como un Ñu. Yo los llamo Los Espasmódicos. Qué golpetazos, qué agujeros en el escay de los sillones con Las Chinas que se fuman, qué cantidad de pelos sueltan por la escalera y cuanta mierda
dejan con esas botazas que llevan. Hoy el administrador ha dicho que uno de ellos ha destrozado A Golpe de Látigo las bombillas que faltan en este rellano. Él sabrá, porque vive pared con pared con ellos y lo debe de haber visto por la mirilla. Yo no lo descarto, pero como pille a alguno haciéndolo se traga el látigo. Él no se atreve a decir nada porque es un pusilánime, un hombre que está en La Frontera entre la Parálisis Permanente y los Zombies, que es como estar entre Alaska y Los Pegamoides; para entendernos, es un pegote más frío que un témpano pero lo de administrar las cuentas no se le da mal.
Los del 2º son llevaderos; no porque sean mejores que los otros, sino porque no dan un ruido. Bueno, no dan un ruido los padres, que viven en el ala derecha; pero son del Opus y tienen una buena prole. Tantos hijos les ha mandado el Señor que han tenido que comprar los dos pisos para unirlos, el de la izquierda y el de la derecha. Hace tiempo que perdí la cuenta de cuántos tienen, porque al llevar todos el mismo sello los confundo y generalmente cuento de más. Pero ya les digo que son un montón. El ala izquierda quedó entera para los chiquillos. Y lo dicho, que a los padres ni los van a oír, pero si al final ustedes se quedan con el piso de abajo, les transportará a su infancia cada vez que les oigan recorrer el pasillo con Los Bólidos y patines que les han traído los Reyes Magos. Son Los Rebeldes de la casa, pero no son malos niños y hay que ver qué bien juegan al hockey para ser tan pequeños.
El piso en cuestión por el que han preguntado es éste, el 1º izquierda. ¡Vaya!, parece que huele un poco a desagüe. Esperen un momento, que abro las ventanas y ventilo un poco. Ahora está lleno de Trastos y zaleos que no me caben en la portería, pero en cuanto ustedes se decidan por él entro a saco y Dinamita pa’ los Pollos. Creo que en uno o dos días se lo podría dejar a punto. En el 1º derecha viven Clavel y Jazmín, dos Drag Queen inofensivos. Tienen muchísimos amigos que los visitan, lo que ya da una idea de lo buenos chicos que deben ser. Quizá sean un poco bulliciosos en la época de celo. Bueno, y también durante la fiesta del orgullo gay, pero esto son diez días de nada.
Y aquí tienen la portería, mi humilde casa, un habitáculo de tres metros cuadrados con un ventanuco de cristal corredero, un casillero de madera con diez compartimentos para poner la correspondencia que se recibe, uno por cada casa, y una cortina que da a una habitación donde me aseo en un lavabo de chapa con tapón donde echo el agua limpia y una palangana donde suelto la sucia. Contra la pared está el camastro donde duermo; y a su izquierda, fuera del ángulo de visión cuando se descorre la cortina, hay un cubo de plástico con una bolsa de basura donde vacío los desechos de la comida y también los del intestino. Luego anudo la bolsa y la llevo al contenedor. Si sólo son aguas mayores no gotea; pero si no, tengo que poner doble bolsa para sacarla a la calle. No tengo ventanas, pero este ambientador de frutas del bosque hace su servicio. ¿Les apetece una perrunilla?
Puede decirse que soy la Décima Víctima de toda esa tropa y de un mosquito que me dejó sorda. A éste se lo agradezco, porque si no no aguantaría este barullo; pero, a los otros, no. Y hala, con Dios, que me barrunto que ni ustedes se van a quedar con el piso, ni mi perfil encaja en su academia. Y aún tengo que limpiar las pintadas que me han hecho esos desgraciados a los dos lados de la puerta de entrada. ¿Pues no han puesto en el frontal izquierdo que Madrid se escribe con V de Vigo y en el otro que Vigo se escribe con M de Madrid?
Malos tiempos para la lírica, señores, que ni escribir saben ya.
GURRÍCULUM
¿Pues no me está llamando gurriata del culo desde la primera línea de la carta? Y ese es sólo el encabezamiento de la receta, que luego se explaya el gachó con varias lindezas en su diagnóstico. Dedicadas a mí, que llevo sobre mis espaldas una torre más grande que la de Hércules.
Mire usted, mi GURRÍCULUM es breve pero con enjundia, porque servidora tiene el titulo de Ingeniería del Hogar y Otros Inmuebles, lo que podría traducirse en Ama de Casa y Portera. Y no tengo tiempo ni para rascarme el gurrí, así que vamos a olvidarnos de discursitos para poder entrar en su academia y de mandarle varias fotos mías (y entre nosotros, eso huele a chulo y chamusquina). Acepto enviarle una que me sacó a traición un vecino y que le dará idea del tiempo del que dispongo para mi aseo personal, que ya me gustaría a mí tener la lengua de un gato. Y no me pregunte sobre Confucio o sobre lo que sé de Rusia, porque en mi ingeniería sólo hay dos asignaturas en el temario: La primera es la de Conocimiento, manejo y mantenimiento de los componentes de un inmueble y la segunda es una optativa, a escoger entre Psicología y neutralización del componente humano o la de Cómo tener paciencia, mucha paciencia. Escogí las dos, porque menuda Movida hay aquí.
Si quiere saber algo más, porque estuviera interesado en darme el trabajo, venga a la dirección que le he indicado. Allí encontrará la portería.
¡Hala, aquí le espero comiendo un güevo!
PAELLA ICONO-CLASTA Y ESTULTA
PAELLA ICONO-CLASTA Y ESTULTA
Residencia del Ilustrísimo
Don Juan Carlos Rodríguez (Charly)
Conserje General y Presidente del Consejo Táctico y Estratégico de la AEAL
Nota introductoria
Un número innecesariamente considerable de académicos y académicas de la Academia Estúpida de las Artes y las Letras decidió reunirse alrededor de una paella. No alrededor de una idea, ni de un problema, ni siquiera de una mesa limpia, sino alrededor de una paella de marisco elaborada por nosotros mismos, a la vista de todos, como corresponde a cualquier acto solemne que aspire al disparate.
La receta fue respetuosa con la tradición solo hasta cierto punto. Además de arroz, gambas y otros sospechosos habituales, se incorporaron cantos rodados recogidos en la playa valenciana. La justificación fue científica, poética y completamente irrebatible: estas piedras, tras siglos de inmersión marina, habían absorbido la sustancia, la sal, la memoria y el aroma del mar. Era lógico, por tanto, que aportaran al arroz un sabor profundamente marinero, mineral y ancestral. Y así fue, o así nos lo contamos mientras las chupábamos con devoción paleolítica.
La liturgia continuó con una cubertería cuidadosamente inutilizada. Cucharas con orificios generosos para favorecer la fuga del grano, tenedores doblados en ángulos hostiles y otros con los pinchos desorientados, cada uno siguiendo su propio camino vital. Como servilleta, una compresa de gran formato prendida al hombro, eficaz para secarse el morro con tan solo un movimiento de cuello.
Tras la comida, no tuvieron lugar tres intervenciones oratorias sobre la «Necedad del Arte», la «Necedad del ser humano» y la «Necedad de la propia Necedad». Estas no-ponencias fueron celebradas con entusiasmo silencioso y sus responsables fueron felicitados con efusión e infusión de poemas aleatorios. Durante ellas, la mayoría de los compromisarios académicos durmieron la siesta o contaron chistes a los árboles circundantes, que reían a rama batiente. Es sabido que los árboles poseen un fino sentido del absurdo y agradecen ser tenidos en cuenta.
La jornada fue tan estulta que todos y todas las artistas e intelectuales asistentes quedaron profundamente satisfechos; tanto, que se acordó volver a reunirse en el futuro, pero por separado, cada cual en el lugar que prefiera, para no tener que escuchar a tantos cretinos juntos. Estas reuniones consolidan de forma claramente exagonal y protuberante los objetivos de la Academia.
En resumen, una paella deliciosa, un festín de piedras ancianas y sabrosas, y una hermandad manifiesta que nos honra como colectivo. Un encuentro rico en proteínas artísticas, minerales conceptuales y una Estultisofía exuberante que, una vez más, demostró que el hambre también piensa, aunque lo haga mal.
LAS MANCHAS DE LA ACADEMIA
La Academia Estúpida de las Artes y las Letras, AEAL, nació virgen e inmaculada en el Monasterio de Santo Espíritu de Gilet (València) en el año 2005; no obstante, los académicoas no estamos exentoas de máculas de uno u otro tipo, sombras y estigmas que orgullosamente exhibimos, dada nuestra estulticia.
La exposición tiene como objeto sacar del anonimato esos lamparones abandonados e ignorados que impregnan nuestras vidas.
Esperamos que esta propuesta os sea motivadora para dar color a esta convulsa época que nos ha tocado vivir.
Estas que aquí podéis gozar, son una muestra o algunas muestras (158 más o menos) de algunos de nuestros avanzadoas miembroas para que sirvan a vuestro deleite.
Responsable de la actividad: Decano Vicente Gascón
Vicente Gascón (València)
Amparo Santamarina (València)
Luis F. Comendador (Salamanca)
Fausto Grossi (Bizkaia)
Itziar Rekalde (Araba)
Manel Costa (València)
Martaerre Sobrecueva (València)
Pepe Romero (València)
Mariano H de Osorno (Madrid)
JuanJe Sanz (Bizkaia)
Bartolomé Ferrando (València)
Carles Cano (València)
Curro Canavese (València)
Yolanda Pérez (Madrid)
Manuel Puertas (Huesca)
Juan Fran Núñez ((Albacete)
Luís María Labrador (Zamora)
Delia Izquierdo (València)
Francesc González (València)
Almudena Ocaña (Cádiz)
Lucia Hervás (València)
Javier Seco (Granada)
Nieves Abel Correa Loureda (Segovia)
Fernando Costa (València)
Ana Higueras (València)
Elia Torrecilla (València)
José Santamaría (Llapis) (València)
Llorenç Barber (València)
Montserrat Palacios (València)
Miyaki Inukai (Japan, Moriyama)
Lucía Peiró (València)
Fede Sánchez (València)
Antonio J. García Lázaro (València)
Ernesto Herrero (València)
Paco Justicia Cazorla (Barcelona)
Rafa Santibáñez (València)
Carmen Herrera (Sevilla)
¡ESTULTISOFÍA! -MICROTEATRO ESTULTO-
Juan Pérez García
Presentado por el aspirante a idiota Juan Pérez García
DISCURSO
Es para mí un honor, un privilegio y una ligera sorpresa dirigirme a las personas que pertenecéis a la Academia Estúpida de las Artes y las Letras, . No porque no crea en mi propia e inexplicable grandeza —que la creo profundamente, incluso cuando nadie más lo hace—, sino porque sinceramente pensé que llegar tarde a todo, confundirme de plazos y presentarme con una carpeta llena de dibujos de patos con sombreros de ala ancha me habría descalificado automáticamente.
Pero aquí estoy. Y eso dice más de la Academia que de mí. Y lo digo desde el cariño.
Desde mis primeros pasos —literalmente, mis primeros pasos, que fueron torpes, vacilantes y con tendencia a la caída— comprendí que mi destino no era la rectitud, la lógica o la sensatez. No. Yo estaba llamado a cosas mayores: a perseguir mariposas y a preguntar “¿y si…?” en los peores momentos posibles, y a responder “sí, sí, claro” mientras no entendía absolutamente nada, ni visos de que así fuera.
He dedicado mi vida a la contemplación profunda de lo intrascendente. He defendido conversaciones de una hora sobre si los helados saben distinto en invierno. He debatido con pasión política sobre cuál es el mejor banco para sentarse en la calle. Y he llegado a la gloriosa conclusión de que la estupidez no es ignorancia. Aunque no estoy seguro.
No, queridos miembros, la estupidez es un arte. Una entrega total. Un compromiso con lo inútil, lo gratuito, lo absurdo, lo innecesario y lo profundamente humano. La estupidez es aquello que nos recuerda que pensar demasiado puede ser peligroso, pero pensar muy poco puede ser liberador. Sobre todo para familiares, vecinos y amigos.
Por eso hoy, ante la más ilustre de las juntas, me comprometo solemnemente a defender la duda existencial y permanente en situaciones serias, a reivindicar el derecho universal a no saber qué estamos haciendo, pero sobre todo, a mantener viva la llama del desconcierto creativo.
Que nunca nos falte un motivo para decir: “¿Pero qué estamos haciendo?” y responder con orgullo: “No lo sé, pero mira qué bonito queda”. Que siempre haya un hueco para manifestar que el arte no es pasar frio y aceptar que nadie se ria.
Gracias por aceptarme, o por equivocaros al firmar.
En ambos casos, ha sido un éxito.
Muchas gracias.
Juan.
CURRÍCULUM
Definirse uno mismo es una tarea tan antigua como difícil. Uno compone relatos, descompone gestos, intenta atrapar algo parecido a la verdad íntima, y aun así, siempre se desliza algo entre los dedos.
Pero aquí estoy, tratando de nombrarme, sin solemnidad innecesaria, pero sin miedo a la hondura. Soy lo que fui, y también lo que voy construyendo con paciencia, con silencios fértiles y algunas revelaciones que llegan de improviso, como la luz de la tarde entrando en línea recta por una ventana y encendiendo un recuerdo.
He aprendido a mirar. Y eso no es poca cosa. La fotografía, que es mi lenguaje más fiel, me sostiene en una atención que intenta comprender el mundo a través de la luz. Observo paisajes, rostros, gestos fugaces. Busco lo que permanece, incluso cuando nada parece durar. Fotografío para recordar, para sentir, para dejar constancia de lo vivo y, por tanto, de lo mortal.
También la música me habita. La guitarra española es mi lugar de respiración, donde los días encuentran forma sonora. Las manos conocen caminos que la palabra no alcanza. Es una única la verdad de la vibración que atraviesa la madera y se instala en el pecho. Un entendimiento antiguo, previo a cualquier discurso. Origen de silencios siempre bienvenidos.
Dibujo cuando necesito regresar al gesto primario. Un trazo puede ser un reflejo de lo que sucede dentro, una manera de ordenar el caos o de permitirle desplegarse sin juicio. Y cuando busco refugio, lo encuentro en los libros: poesía que enciende, novelas que acompañan o descolocan, relatos históricos que nos explican lo que hemos sido y lo que aún podríamos ser. Leer es escuchar voces invisibles que, sin embargo, sostienen.
Me definen también los caminos que recorro lejos del ruido. Me gusta salir a la naturaleza, dejar que la tierra y el cielo hagan su trabajo conmigo. Senderos que parecen no conducir a ninguna parte, y la sensación de que, a veces, el lugar al que uno debe llegar es el mismo desde el que partió.
No ando en busca de grandezas, sino de verdad compartida. Me gusta escuchar, comprender el silencio de otros, aquello que no saben decir pero pesa. El proceso creativo también es una manera de dar cobijo a esas voces, de ofrecerles un espacio donde reposar. Odio a los propagadores de odio, y a quienes sustentan sus vidas en la crítica ajena y en la violencia.
Llego hasta aquí sin prisa, con la voluntad de habitar cada día con presencia, con un humor suave, con afecto sincero por la belleza mínima. Sin artificio, pero con reverencia. Y si esta Noble Academia abre su puerta, yo entro. Con la cámara al hombro, la guitarra en la mano, un libro en la mochila y una mirada que desea ofrecer, siempre, una forma de ver el mundo.
Gracias.
LOS SONIDOS DE LA ESTULTICIA
LOS SONIDOS DE LA ESTULTICIA
19 académicoas, virtuosos de la cadena del wáter, han sido dirigidos e hilvanados por los maestros en sonoridades audífonas y sensoriales, doña Montserrat Palacios y don Llorenç Barber, en esta interpretación plural, sutil e impetuosa al mismo tiempo, cuyo título es: Las micciones de Heráclito. Esta pieza sonora abre un nuevo departamento donde los ruidos, murmullos, murgas, bataolas, detonaciones, chasquidos, mutismos, chirridos, ronquidos, bramidos, chapoteos, caricias levemente sonoras o no, sosiegos y toda clase de vacíos (rellenos o no) y todos los etcéteras que suenen… o no, donde albergaremos lo que acabamos de decir, y para qué vamos a repetirlo si no lo vamos a comprender.
En esta acción poética-wateriana, han participado:
Fernando Costa (inductor de la acción), Marichú Ruiz, Bartolomé Ferrando, Vicente Gascón, Pepe Romero, Ana Higueras, Marta R. Sobrecueva, Amparo Santamarina, Delia Izquierdo, Manuel Puertas, Lucía Peiró, Luís M. Labrador, Yolanda Herrera, Abel Loureda/Nieves Correa, Carmen Herrera, Paco Justicia, Rafa Santibáñez, Francesc González, Montserrat Palacios y Manel Costa.
PETICIÓN A LA UNESCO
Manel Costa i Adrian
46009 – València (España)
contacte@academiaestupida.com
tres de marzo de 2025
Sr. D. Santiago Sierra González del Castillo
Secretario General de la UNESCO en España
Avda. de los Reyes Católicos, 4
5ª planta, despacho 522
28040 – Madrid
Distinguido y respetable señor:
Me dirijo a usted, en mi calidad de Rector Estulto de la Academia Estúpida de las Artes y las Letras, para presentar la solicitud de inscripción de la Academia Estúpida de las Artes y las Letras en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
Erasmo de Rotterdam, en su magnífico libro Elogio de la estupidez (no de la locura, como habitualmente se traduce), ya ensalzaba las bienaventuranzas de la necedad. Loas componentes de nuestra institución hemos llegado a la sana conclusión de que la humanidad es, en general, un colectivo definitivamente estulto. Tan sólo hemos de comprobar a qué estado hemos llegado, tanto en lo referente a la desigualdad y la insolidaridad, como a la injusticia y al tratamiento exterminador con nuestra casa que es el planeta donde vivimos, y todo ello a pesar de los adelantos científicos y tecnológicos conseguidos que, bien gestionados, nos hubieran impulsado a un mundo más justo y solidario. La cuestión es que la mayoría de humanos son imbéciles no conscientes de su estupidez, por eso actúan como si fueran sabios sin darse cuenta de que con sus decisiones no hacen más que agravar, día a día, el estado del género humano y la preservación de la naturaleza.
La Academia Estúpida de las Artes y las Letras fue fundada el 25 de enero del año 2005, ente los muros del Monasterio de Santo Espíritu del Monte (Gilet – País Valencià), donde nos reunimos una quincena de artistas y poetas en un retiro artístico para reflexionar sobre la estulticia y el arte. El punto de partida fue un manifiesto «Por un arte estulto e inútil» concebido en agosto de 1982, por uno de nuestros integrantes.
Somos conocedores de que la Institución que usted dirige se concentra en la salvaguardia de aquellos elementos culturales que, siendo importantes antaño, actualmente están a punto de desaparecer o prácticamente en desuso y conviene, por el interés cultural de la humanidad, preservarlos o recuperarlos con el fin de custodiar su memoria y su conocimiento. Puede pensar, por tanto, que nuestra entidad es relativamente joven y nuestras reflexiones, conocimientos y supuestos son inmaduros y poco consistentes para ser contemplados como «materia» en riesgo de olvido, atendiendo, claro está, a su corta existencia. Esta paradoja (solicitar un tratamiento especial al presente como si fuera un pasado) no es tal, ya que nuestro punto de vista es incuestionablemente cretino y por tanto incongruente; si bien, preservar el presente y el futuro no deja de ser una medida inteligente aunque parezca contradictoria.
Loas académicoas de esta organización tenemos consciencia de nuestras limitaciones, de nuestras debilidades y, por tanto, de nuestra idiotez. Asumiendo este grado de incompetencia, obtenemos una visión más clarificadora y prudente a la hora de tomar decisiones que pueden, sin duda, perjudicar a la humanidad y a nuestro entorno. Y como buenos estólidos que somos, conocemos y aceptamos, como no podía ser de otra manera, nuestra dificultad para dar soluciones absolutas. Por todo ello, y quizás por otra causas que desconocemos, y por nuestra condición de creativos, hemos decidido aportar nuestro granito de arena, para intentar salvar (cuestión ésta que damos por perdida) ALGO que no sabemos muy bien por qué existe, a través del arte; de un arte incomerciable, necio y desaforado, que aporte cierta calma y consuelo a una sociedad mortalmente herida. Las prácticas sensatas aplicadas desde que tenemos consciencia de existir, no han servido para construir una sociedad estable, honesta y ecuánime; probemos, pues, con un hacer estulto asumido, probemos pues, con la idiotez ilustrada, igual todavía tenemos una oportunidad. Ya lo decía Hegel, la tesis (la cordura) no puede existir sin la antítesis (la memez), convirtiéndose ésta, pasado un tiempo, en tesis a la espera de su antítesis, que volverá a ser la primera para consumar el círculo perverso (esto último no sabemos muy bien a qué viene, pero seguro que tiene su despropósito).
Nuestro objetivo es no tener objetivos; no obstante, pensamos que esta particularidad, nos libera de presiones y nos ayuda a caminar con sosiego y madurez. Para no extendernos en demasía en este texto, le adjuntamos unos documentos donde desarrollamos nuestras aportaciones al bien de la humanidad.
Tal vez todo esto le suene como una majadería, pero nada más lejos de nuestra intención. Nos tomamos muy en serio nuestra estulticia asumida, porque estamos convencidos de que admitir nuestra idiotez y reconocernos insignificantes, nos ayudará a la realización de un arte libre de comerciantes, de intenciones, de explicaciones, de valoraciones y de direcciones. En definitiva, demostrar que todo es arte y todo el mundo puede ser artista, como ya dijeron algunos componentes del grupo Fluxus en los años 60 del siglo pasado.
En reconocimiento a la relevancia de la Academia Estúpida de las Artes y las Letras y con el propósito de garantizar su preservación y promoción, solicitamos respetuosamente que la UNESCO considere su inclusión en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Estamos convencidos de que esta designación contribuirá a la conservación y difusión de un arte honesto y público, fomentando el reconocimiento y la valoración de los movimientos y prácticas culturales que representan la diversidad cultural de nuestra comunidad y del mundo, así como los esfuerzos por transgredir las propias transgresiones ya aceptadas o futuras en el ámbito artístico.
Hemos de resaltar, por último, que nuestra entidad respeta íntegramente todos los indicativos de la Organización Mundial del Medio Ambiente, en todo aquello que se refiere a los términos medioambientales, es decir no producimos elementos contaminantes, ni materiales ni intelectuales, dada nuestra estulticia ilustrada. Así como nos declaramos una organización demócrata, feminista, no binaria, animalista y ecopacifista.
Adjunto a esta carta, como indicamos en un párrafo anterior, encontrará la documentación requerida que respalda nuestra solicitud, incluyendo evidencias audiovisuales, testimonios de la comunidad, y un plan de salvaguardia detallado.
Agradecemos de antemano su consideración y apoyo a nuestra solicitud. Quedamos a su disposición para proporcionar cualquier información adicional que pueda ser necesaria y esperamos con interés su respuesta.
Atentamente,
Manel Costa i Adrian
Rector de la Academia Estúpida de las Artes y las Letras
P.D. Para su total conocimiento sobre nuestras actividades, puede comprobar, a través de nuestra página web, los interesantes contenidos que desarrollamos en nuestra búsqueda de aquello que ignoramos. https://academiaestupida.com/
MOTIVOS, OBJETIVAMENTE ESTULTOS, QUE DEFIENDEN Y SALVAGUARDAN NUESTROS PRINCIPIOS
Actualmente somos 45 artistas de diversas disciplinas, aunque todoas nos consideramos practicantes de todas ellas o incluso de ninguna. Nuestros académicoas, hoy por hoy, residen en tres de los seis continentes: Asia, Europa y América; esta presencia geográfica, geopolítica y geocultural da idea del alcance de nuestra trascendencia totalmente incapacitada para trascender más allá de un suspiro eterno.
La protección de un modelo de arte justo a través de la estulticia puede tener varios motivos valiosos y beneficiosos, no sólo para el mundo artístico sino para toda la humanidad, dado que, como indicamos y repetimos constantemente en nuestra solicitud, la hipotética sensatez que hemos utilizado hasta ahora, no ha servido, en absoluto, para crear una sociedad justa y solidaria:
a) Espontaneidad: La falta de premeditación puede llevar a la creación de arte más auténtico y espontáneo, donde las ideas fluyen sin restricciones ni autocensura.
b) Autenticidad: Al eliminar la presión de crear algo «inteligente» o «sofisticado», el artista puede centrarse en expresar sus sentimientos y pensamientos más sinceros y auténticos.
c) Simplicidad: La estulticia puede ayudar a simplificar el proceso creativo, permitiendo que el arte sea accesible tanto para el creador como para el espectador, sin necesidad de complicaciones o tecnicismos; incluso crear una simbiosis alterna, con direcciones cambiantes, entre artista-espectador o espectador-artista.
d) Humor y Sátira: La estulticia puede ser utilizada intencionadamente o no, para crear obras humorísticas o satíricas, cuestionando y criticando aspectos de la sociedad de manera sutil y efectiva, o de manera directa y destructiva.
e) Liberación de Convenciones: Al abrazar la estulticia, los artistas pueden liberarse de las convenciones y expectativas tradicionales del arte, explorando nuevas formas y estilos.
f) Diversidad Creativa: Un modelo de arte justo fomenta una diversidad de ideas y estilos, lo que enriquece el panorama artístico y permite una mayor experimentación.
g) Accesibilidad: Proteger estos modelos asegura que el arte sea accesible a un público más amplio, permitiendo que personas de diferentes contextos y habilidades puedan apreciar y crear arte.
h) Innovación: La protección de estos modelos promueve la innovación al permitir que nuevas ideas y técnicas surjan sin el temor de la explotación injusta o la competencia desleal; y todas ellas sin rumbo fijo y sin expectativas de recompensa de cualquier tipo.
i) Educación: Los modelos de arte justo pueden servir como herramientas educativas, ayudando a enseñar principios de equidad y justicia en el ámbito creativo; sin olvidar que la utilidad e inutilidad y que la sensatez y la estupidez son conceptos migrantes, hoy están aquí y mañana en la orilla de enfrente.
j) Comunidad: Salvaguardar estos modelos contribuye a la construcción de comunidades artísticas más fuertes y colaborativas, donde todos los artistas tienen la oportunidad de prosperar… o no, puesto que la búsqueda de la revelancia no deja de ser un fracaso.
k) Exploración de nuevas perspectivas a través del azar: Al integrar el azar, se rompen las barreras del pensamiento racional, lo que abre puertas a formas radicalmente nuevas de expresión artística.
Estos modelos o pinceladas no tienen finalidad finalista final, sino al contrario, proporcionar ideas y conceptos para que cada uno se haga el guiso mental que más le agrade.
Principios por los que se rige la Academia Estúpida de las Artes y las Letras, o no.
POR UN ARTE ESTULTO E INÚTIL
manifiesto
(València -Agosto de 1982)
Ha llegado el tiempo en que la palabra
ha dejado de ser exclusivamente instrumento de poetas,
al igual que la música de músicos,
que la pintura de pintores …
¡Hagamos el arte todos!
La creatividad, la imaginación,
ha dejado de ser patrimonio de una élite;
por fin han bajado a los suburbios.
¡Invadamos, sin complejos, todos los campos del arte!
El arte útil es, indefectiblemente y por fortuna, inútil
El arte inútil es, irrediameble y afortunadamente, útil
Empecemos por decir que el hecho de confeccionar un manifiesto nos parece una pedantería tan grande como la copa de un pino (siempre que, naturalmente, las copas de los pinos tengan la honesta y la lógica posibilidad de ser pedantes). Sin embargo, si no lo hiciéramos paralizaríamos un impulso natural, lo que, obviamente (tal como se verá después), está muy lejos de nuestras intenciones. Ahora bien, también es verdad que deseamos, desde un primer momento, mostrar nuestro completo desacuerdo con todo lo que vamos a decir. Las razones de esta contradicción quedarán explicadas a través de este manifiesto.
El estultismo/inutilismo, como su nombre nos indica, no debe ser tomado como una forma de vida, como una nueva filosofía o, sencillamente, como un estado de gracia o de desgracia, o, incluso, como un estado sin estar. Por no pretender, ni siquiera pretende pretender, o lo que es lo mismo: nos importa un pimiento (Capsicum annuum) todo lo que estamos escribiendo en este instante. La comprensión está fuera de órbita en nuestro mundo, del mismo modo que nos obramos (obrar=defecar) en el porqué persistente y obstinado de las cosas, o las causas y sus respectivas circunstancias y sus ineludibles efectos. Si hubiera alguien capaz de definir el estultismo/inutilismo conseguiría, como mucho, trasladar inmediatamente el concepto puro del estultismo/inutilismo al margen opuesto de lo acabado de explicar; y así sucesivamente, es decir, damos fe de la imposibilidad, con los medios actuales de expresión, de interpretar o demostrar lo que es el estultismo/inutilismo.
Y como la idiotez es nuestro paradigma, y para contradecir todo aquello que acabamos de exponer, vamos a explicar, punto por punto, qué es el estultismo/inutilismo.
En su primera y única concepción es personalista e individualista de manera firme y sólida, tal como es toda nuestra producción (que a la vez, e inexplicablemente, es débil, soluble e inútil como un garabato de humo). Veneramos la individualidad hasta puntos extremos (otro contrasentido pues estamos hablando continuamente en primera persona del plural, lo que se pega de narices con la afirmación anterior). Atacar cualquier actitud original (por supuesto, excluida de cualquier evaluación exógena) sería atacarnos a nosotros mismos. Sin embargo, nos incorporaríamos, sin pensarlo dos veces, a un movimiento agitador que cargara contra todos los tótems apuestos y firmes que son guía actualmente de los borregos artistas que les bailan las gracias y firman sus obras con una sonrisa sumisa en la boca.
Construir y destruir, en el fondo, es todo una misma cosa, al final siempre es una construcción (esta reflexión ha sido utilizada, anteriormente, por miles de pensadores; pero dada nuestra cretinez, nosotros la seguimos usando como si fuera una expresión felizmente descubierta por nuestro desaforado pensamiento). No pretendemos olvidar (o también), sino permitir y encontrar nuevos caminos que nos lleven a ninguna parte (primera estupidez justa y honesta). Que cada uno elija el que crea más adecuado (esto es otra falacia, de entre las muchas que encontrarán en este discurso o texto). Aceptamos humildemente la necesidad de unas bases vulgares y anacrónicas, a partir de las cuales llegar a lugares insospechados y alucinantes; lo que puede llevar implícito la elevación de esas bases originarias a estratos verdaderamente especiales y sorprendentes (lo que puede parecer contradictorio…, pero es que somos así de cretinos y contradictorios).
Extrañamente, y todo lo contrario que pudiera parecer, nuestro manifiesto propugna una revolución meramente teórica, es decir, de la idea, o lo que es lo mismo, el verdadero arte es el que sólo se piensa, si lo transformamos en algo tangible, y/o comprensible, y/o perceptible, y/o medible, y/o evaluable, deja inmediatamente de ser arte. Sin embargo, cuestionamos la satisfacción total si no va complementada con el hecho o la resolución; a saber, la transformación del pensamiento en una realidad reconocible (otra contradicción que asumimos, dado que nuestra tontería nos defiende de la sabiduría y la ponderación que separa las dos existencias, la que es y la que tiene posibilidad de ser). Este planteamiento antinómico presenta una cuestión irresoluble, una auténtica aporía pero, al mismo tiempo, constructiva y facilitadora de ser real para el objetivo que buscamos, el cual, evidentemente, aunque existiera nunca tendríamos fuerzas para lograrlo, y si por una de aquellas pudiésemos llegar, nos daríamos cuenta de que una vez ante él no seríamos capaces de interpretarlo tal como había sido concebido.
Digamos que todo tiene innumerables perspectivas, desde el objeto hasta el caso, la grafía, el gesto, el trazo, el sonido, la apariencia, el talante o, incluso, la intención, y si a todo esto le añadimos las limitaciones normales de comprensión del individuo, nos encontraremos con la imposibilidad de objetivar lo que se recibe. Las relaciones objeto-entorno-sujeto pueden ser totalmente distintas, incluso contrarias, a las de sujeto-entorno-objeto, u otras combinaciones posibles. Separando el objeto o el caso de todas sus circunstancias —del mismo modo que hay que intentar alejar el sujeto del mensaje que trata de interpretar— quizás encuentren un punto en el camino en el que puedan fundirse y, por tanto, comprenderse de una manera absoluta. Es imperativo para el autor aislarse de su exterior, no debe coordinar sus ideas con las reglas que le han impuesto y que encuentra a su alcance, sí o sí, quiera o no, a su alrededor y en todo momento.
Cualquier expresión artística mediante el estultismo/inutilismo nos llevará a conocer rincones inéditos, sorprendentes y sinceros (abismalmente sinceros) del autor. Destacamos la imposibilidad de mentir, dado que el estultismo/inutilisme adopta desde un principio la espontaneidad del ignorante y la inocencia total del bobo, y en la inocencia, como es natural, no cabe la mentira porque no hay «preconcepción» (otra entelequia que usamos como argumento).
Pensamos que estamos muy cerca de muchos movimientos de vanguardia, y tememos, que por eso mismo, las críticas, como mínimo, nos lancen acusaciones contrarias, precisamente, a nuestro espíritu iniciático. Puede que algunas de las bases de donde partimos (aunque precisamente intentamos huir de esta premisa) se nutran de estos movimientos, pero, sin embargo, existen ciertos matices, como explicaremos más adelante, que nos diferencian de ellos. Es más, tan pronto acabemos este manifiesto, toda nuestra esencia estará ya en contra de su contenido. Y a pesar de todo ello, cuando alguien piensa se abstrae totalmente de la época en que vive (o, al menos, debería ser así) y rechaza y maldice si su pensamiento ha vivido con anterioridad en otra mente. No tenemos la culpa de que esto haya pasado de esta manera, y en ese caso, no creemos que tengamos que morder, masticar y tragar la idea hasta hacerla desaparecer en el estómago del olvido.
La razón es la norma o la ley que rige los movimientos del pensamiento. Cuando conseguimos pensar sin la fiscalización de la razón, cuando se rompe salvajemente el corsé que la constriñe, la limitación de raciocinio no existe. Esto es el estultismo/inutilismo, es decir, el intelecto en movimiento sin ajustarse a unas normas. Este proceso es totalmente VOLUNTARIO, lo que le diferencia notablemente del sueño, de la locura y de la inconsciencia, que son, evidentemente, INVOLUNTARIOS, y que tal vez, quizás, son aceptados como medios para otros movimientos artísticos.
Intentamos claramente fugarnos de la realidad, pero no de una realidad absoluta (ya que ésta no existe), sino de la realidad que nos han impuesto, de una realidad constreñida por el miedo y por la inseguridad que nos da lo desconocido. Nos introducen en un camino árido, monótono, incoloro, recto (desprovisto de las sinuosidades que hacen vivir) y de una sola dirección. A los lados nos colocan profundos acantilados donde van lanzando los (según ellos) inadaptados, los marginados, etc. Pero curiosamente, si alguno de estos personajes consigue llegar a un estrato singularmente alto (por culpa de un rebote insospechado e incontrolable), no sólo llegan a ser aceptados, sino que, hipócritamente, son admirados, envidiados y colocados como precursores y líderes de la «troupe» artística rutinaria.
El estultismo/inutilismo es una especie de imbecilidad pasajera, provocada, y, en cierto modo, controlada, ya que el sujeto tiene la posibilidad de volver a la situación de sensato, para entonces dar forma, mediante el canal que sea, a lo que ha vivido, a lo que ha respirado, en sus incursiones mentales.
Somos conscientes de que el único que puede ser honesto en este mundo, es el cretino. Por lo tanto, todo lo que podamos acercarnos a ese estado, con posibilidad de retorno, será un éxito.
Los diversos sentidos (cada uno por su lado, sin hacer grupo) hacen que asimilemos erróneamente todo lo que nos rodea. Sólo teniendo contacto, y al mismo tiempo, con el Todo existente, seríamos capaces de analizar objetivamente la situación. Es decir, cualquier intento de comprensión con la mecánica actual que poseemos, es, por lo pronto, un completo fracaso. Por lo tanto no queremos perder energías «explicando», dado que, en todo caso, las conclusiones no serían correctas. La mente pierde una energía y un tiempo inmenso en ordenar las palabras para que sean inteligibles. Deje que las palabras (los pensamientos) se acerquen entre sí, que fluyan tal como ellos nacen; deje que sean ordenados por los receptores y no por los emisores. ¿Por qué la obra surgida de un artista debe tener, necesariamente, un mensaje conceptual, social, moral o estético? El artista que lo intenta, siempre, siempre, fracasa; en primer lugar porque si es comprendido no es arte inútil (virgen e improductivo), y en segundo lugar porque el receptor (caso de que creyera que lo ha comprendido) nunca va a interpretar el mensaje como el artista lo concibió, al menos en su totalidad.
El estultismo/inutilismo es lo que se produce mediante incontinencias mentales. Significa la liberación del sentimiento de culpabilidad (antes del hecho, es decir, juicio de la idea previo a su nacimiento —prejuicio—) que congénitamente sufrimos, tenemos que volver a nuestro origen, para empezar de nuevo, desde allí, el camino sin metas, trayectorias ni fronteras. ¿Y si empezamos por el final en vez de por el principio?
En el cuarto sin límites del estultismo/inutilismo, accidentalmente y esporádicamente, se entreabre, apenas, una puerta, y por ella se adentran pequeños trozos de realidad (subjetiva). Esto sucede porque los contrarios chocan y demuestran, mediante esta acción, la existencia de ambos, ya que tanto el uno como el otro necesitan su oponente para subsistir.
Por otro lado, puede que el estultismo/inutilismo, partiendo de que no acepta ninguna norma preconcebida y trata de partir de cero para llegar a cero, sea un modo de racionalismo exasperado, profundo, hasta su última consecuencia, dado que reconoce y asume su incapacidad para comprender. Es decir, que por mucho que corra, por mucho que se explique, por mucho que se esfuerce, siempre estará en el mismo lugar baldío.
Lo fantástico sólo puede ser una vez, inmediatamente «es» (sólo frotar su presente) pierde toda su magnitud y prodigio.
El estultismo/inutilismo, por tanto, no persigue nada previamente proyectado, no tiene fin pero utiliza los caminos, los medios. En lugar de meditar y decidir un final, para entonces buscar los trayectos que le llevan a su destino, se lanza, ciego, sordo y mudo (convencionalmente hablando) a recorrer esos senderos insólitos y extravagantes que más tarde, tal vez nunca, le llevarán a lugares insospechados. Las metas, los fines son frustrantes. Por eso nos reafirmamos en la búsqueda inútil con la convicción (satisfactoria) de que nunca encontraremos nada.
Hemos reforzado la idea de que la memez conseguida a base de entrenamiento es un estado idóneo para la creación artística, sin olvidar las manifestaciones del azar que también son bienvenidas en el estado creativo. Por otra parte queremos dejar bien claro que cualquier obra artística (plástica, volumétrica, sonora, gestual, escrita, imaginaria, efímera, etcétera) debe huir de ser tratada como una pieza de ganadería, como algo comerciable, la obra debe estar fuera de los circuitos crematísticos que tan mal han hecho al arte. Hay que expulsar a las mafias que controlan el arte en todo el mundo, y que imponen sus criterios por encima de la opinión del autor. No caigamos en esa trampa. Hagamos arte, dejemos que sea admirado o maldecido y despreciado, da lo mismo, y luego hagamos cualquier otra cosa, no importa, tal cual…, otra cosa.
De esta prisión que es la sociedad, los barrotes son llamados costumbres, normas, leyes, jerarquías, lazos, etcétera, la única posibilidad de salir de ella es mediante un intelecto desbocado, dejándolo volar con total libertad. Para él no hay barreras, montañas, ni siquiera universos. No existe un lugar, por pequeño que sea, que no esté controlado por esta sociedad que mata al individuo para transformarlo en un simple miembro-eslabón de la cadena. Poseemos un cerebro atrofiado, incluso consumido por la inactividad; todo está hecho, incluso el arte. Pensar de una manera natural, sin forzar la mente, o sin obligarla a responder a través de unos códigos previamente asumidos, supone un campo de posibilidades inmenso, infinito e inagotable. En el espejo que celosamente guarda nuestra conciencia se reflejan todos los fantasmas del intelecto, todo lo que puede ser y que, «racionalmente», ignoramos. Se trata de no dirigir tus ideas, se trata de dejar el vehículo totalmente suelto, se trata de apagar la luz y caminar a oscuras. Y después, aplaudir fuertemente todas tus hazañas conseguidas, a pesar de la insolvencia que recibirán del exterior, a pesar de la soledad que probablemente te envuelva.
En literatura, por ejemplo, podemos poner a los pies de una palabra, encontrada al azar, todo un texto; es decir, que todo un concepto o un relato sea producto de una sola palabra nacida quién sabe de qué circunstancia fortuita. Crear una orgía de palabras supone un placer inmensurable. Y si en vez de un gozo produce un alud que hace temblar todo el cuerpo de la comprensión…, pues mejor (donde decimos palabra, decimos gesto, trozo, sonido, intención, roce, mirada, etcétera).
El arte ha dejado de ser motivo de contemplación para ser expresión aislada y autosuficiente del creador-ejecutor. En la actualidad el artista-díscolo-sedicioso-necio (guiado por su inutilidad y su estulticia) exterioriza, a través de sus obras, su total desacuerdo con la realidad, desfigurando o creando una realidad conceptualmente alternativa y vacía de objetivos, conseguida, sencillamente, por pura chiripa.
El lenguaje, regido por unas reglas extremadamente duras y cerradas en un compartimento estanco de la razón, no permite ninguna grieta por donde se escape un poco de imaginación huérfana de padre y madre. Lo conveniente es dejar que las palabras se unan por simpatía, o bien por atracción física o conceptual (dentro de las sus reglas de argumentación, las cuales, por supuesto desconocemos), sin forzarlas, libres de cualquier imposición conducida por el estética viciada del autor. Existe una afinidad natural entre las palabras, de la misma manera que existe una repulsión o una indiferencia; es decir, se trata de dar autonomía a las palabras. Para lograr esto es necesario e imprescindible entrar en un estado de absoluta idiotez, donde ni un ápice de sensatez contamine el momento (el lenguaje, como decíamos en un anterior párrafo, no necesariamente se constriñe a la palabra; evidentemente, todo lo que se acaba de decir, también se refiere al gesto, al trozo, al sonido, a la intención, al roce, a la mirada, etcétera).
La comunicación primigenia fue con uno mismo, para más tarde extenderse entre el resto de miembros del grupo. El arte es fundamentalmente comunicación, pero el arte más íntegro y más honesto es el que nace, vive y muere en el mismo autor.
Por otra parte, cualquier expresión del arte, al margen de su valor innato como obra, cobija, aprisiona el tiempo y las circunstancias en que fueron creadas. De modo que, muchas veces, es mayor el valor del contexto (tiempo-entorno) en que fueron realizadas que su valor intrínseco (si es que fuera honesto establecer precio a cualquier obra por sí misma).
Y ahora la pregunta: ¿qué función o papel interpreta el observador? La respuesta es simple: la identificación, la indiferencia o el rechazo con la obra contemplada, sin más. Sin embargo, respuesta errónea, esto es otro fraude, al autor le debe importar un pedo lo que digan de su obra. Es él, el autor, quien puede (si le viene en gana) conservarla o destruirla, perpetuarla o hacerla desaparecer.
Normalmente cuando creamos, tomamos del exterior lo que nos interesa (o lo que entendemos que puede interesar a los demás — en eso está la tristeza —) y lo trasladamos a nuestro medio de comunicación, después de haberlo transformado mediante nuestra capacidad de interpretación. Lo que tendremos que hacer es crear desde nosotros y a partir de nosotros mismos, y rechazar una concreción externa ya formada y viciada o, en todo caso, difícil de captar su esencia. Uno, es evidente, domina más y mejor lo interno que lo externo. Sufrimos unas dependencias terribles pero evitables, y esto es una incoherencia (que por otra parte es lo que buscamos, por tanto otra contradicción a nuestras espaldas).
La estética, la verdadera y única estética posible es la del autor, la de los demás no cuenta, es algo accesorio, tal vez complementario, pero sin llegar a influir en la obra. En el momento que la estética ajena incide de alguna manera en la forma de trabajar del sujeto, queda, inmediatamente prostituida y, por tanto, degenera hasta ser aceptada por el «gran grupo» opresor que dirige.
El arte, de alguna manera (como casi todo), ha estado sujeto por las riendas del miedo a lo desconocido. Es mucho más cómodo pisar caminos ya asfaltados y transitados.
Aunque este manifiesto esconda (y no sabemos hasta qué punto puede hacerlo) una utopía, tal cosa no es tan imposible de conseguir, dado que se aplica sólo a nivel personal (continuamos con la paradoja del yo y el nosotros). Puede que esta actitud haga comprender (no aceptar) las maneras tan sumamente arraigadas en que vivimos. Efectivamente, necesitamos el contraste para valorar, y, en consecuencia, elegir.
En cierto modo seremos heterodoxos mientras el mundo no lo sea, porque si en algún momento este mundo corrompido por el capitalismo desaforado se volviera mayoritariamente herético, no tendríamos más remedio que volvernos dogmáticos que, a la postre, no dejaría de ser una especie de heterodoxia coyuntural y temporal. Por lo tanto, desenmascaremos a ese otro personaje que llevamos dentro, ese que, tan sólo de vez en cuando y en ratos muy particulares, flota por la superficie. Sale impulsivo, desafiante, empero profundamente sincero, y por eso nos cuesta un extraordinario esfuerzo contenerlo. Ese, precisamente, es nuestro verdadero yo, franco, íntegro, desinteresado, intrínseco, neto de simples influencias externas. Ese, desgraciadamente, es de quien tenemos miedo. Lo hemos dejado de lado, ya es un desconocido, incluso para nosotros mismos. Y ese, ciertamente, es el único que puede hacer una tarea honesta, personalísima, y, por tanto, plenamente satisfactoria.
Estamos seguros (bueno, esto es un decir, porque en realidad no estamos seguros de nada) que nuestra actitud confirma un Todo, mientras que la ajena, la vuestra, vuestra realidad, es muy pequeña, concreta, limitada y enfermizamente «real», muy próxima a la muerte (morís eternamente). Os aferráis a ese entramado con ansias internas de que muera (¡qué ironía!). Se siente, se sabe cuál es la equivocación, pero se asume y se prefiere morir con ella, como si al día siguiente negro tuviéramos tiempo y posibilidad de subsanar errores.
Todo ello, y para ir terminando, el estultismo/inutilismo es la búsqueda incesante de nada. Por lo tanto, ausente de la frustración; es así de simple.
Quizás todos estos razonamientos nazcan del deseo de huir de la crítica y del juicio de un tercero, del temor al fracaso, lo que, por otra parte, no deja de ser una actitud totalmente lícita del individuo para defender lo suyo, hasta llegar a la incongruencia o la estulticia.
Este ínfimo (e insoportable) texto quiere, de alguna manera, hacer comprender, a través de un sistema de comunicación habitual, lo que deseamos explicar, pero haciendo hincapié en que nosotros no sabemos muy bien qué cojones queremos exponer o demostrar. Sin embargo, a partir de ahora, el manifiesto explicará, con su verdadero lenguaje, todo lo que queremos transmitir. Como decíamos, hemos hecho un gran esfuerzo para no alejarnos de la coherencia exigida en cualquier texto convencional. Quizás, si nos hubiéramos expresado con naturalidad (con nuestra naturalidad) habríamos sido entendidos con más concreción. A la postre, tampoco nos importa demasiado.
Quizás hemos podido escribir este manifiesto porque somos tan tontos, mentecatos y bobos, que tan sólo con un estado como el descrito se puede escribir esta trenza de sandeces.
En fin, queda pues, un antes y un después. Queda pues, un ayer y un mañana. Queda pues, una noche y un día. Todo ello, dentro del estultismo/inutilismo, no significa absolutamente nada.
En resumidas cuentas, el manifiesto, para ser consecuente con su espíritu, debería irse a la mierda directamente y morir entre la suciedad y las heces…, de la acera de enfrente, claro está.
Descanse en paz.
EL AUTÉNTICO MANIFIESTO DEL ESTULTISMO / INUTILISMO
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saludos
Caso de que el manifiesto deba ser leído en público, será acompañado por los siguientes sonidos, de manera aleatoria y/o alterna o simultánea:
- Estrujar papeles.
- Verter agua de una jarra a una jofaina o barreño.
- Ruido de campanilla.
- Rana.
- Pitos.
- Rascar el micro con papel de lija.
- Sonidos guturales.
- Mezclar los ruidos.
U otros ruidos o silencios que se nos puedan ocurrir.
FRASES CÉLEBRES DE ARTISTAS E INTELECTUALES QUE CONTRIBUYEN A CONSOLIDAR NUESTRA FORMA DE ENTENDER EL ARTE Y LA VIDA
- Maruja Mallo
- Los grandes resultados del arte se han hallado de dos maneras: o por conocimiento total o por inocencia suprema.
- Mina Loy
- No hay espacio ni tiempo, sólo intensidad, y las cosas mansas no tienen inmensidad.
- Elsa von Freytag (Baronesa Dada)
- Todo artista está loco con respecto a la vida cotidiana.
- Kurt Schwitters
- Todo cuanto un artista escupe es arte.
- Soy un pintor y clavo mis cuadros.
- Vicente Huidobro
- Un poema es una cosa que nunca es, pero que debería ser.
- Joseph Beuys
- Todo ser humano es un artista.
- Cada acto es una obra de arte.
- No tenga miedo de la perfección, jamás la alcanzará.
- Si todo el mundo piensa igual es que alguien no está pensando.
- Marcel Duchamp
- Contra toda opinión, no son los pintores, sino los espectadores quienes hacen los cuadros.
- El arte tiene la bonita costumbre de echar a perder todas las teorías artísticas.
- No creo en el arte, creo en el artista.
- Tristan Tzara
- El pensamiento se hace en la boca.
- Todo acto en un disparo de revólver cerebral.
- Simone Weil
- El arte de la inutilidad es una forma de resistencia frente a un mundo que valora solo lo útil.
- Francis Picabia
- Nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección.
- Hay que hacer algo, pero no pensar en algo.
- André Breton
- No hay que cargar nuestros pensamientos con el peso de nuestros zapatos.
- John Cage
- No tengo nada que decir, y lo estoy diciendo, y esto es poesía.
- Cada algo es un eco de nada.
- Alfred Jarry
- Creemos…, que el aplauso del silencio es el único que cuenta.
- Virginia Wolf
- A veces, lo aparentemente inútil es lo más esencial para nuestra alma.
- Eugène Ionesco
- El arte es inútil, pero el hombre es incapaz de prescindir de lo inútil.
- Una idea es verdad cuando aún no la han impuesto.
- Hugo Ball
- Es preciso escribir frases inexpugnables. Frases que resistan cualquier tipo de ironía.
- Jean Harp
- Dada se propuso destruir los engaños razonables del hombre y recuperar el orden natural e irrazonable.
- El arte es una fruta que crece en el hombre.
- Todas las cosas y el hombre deben ser sin medida.
- Guillaume Apollinaire
- Acérquense al borde, les dijo. No podemos, tenemos miedo, contestaron. Acérquense al borde, repitió. Y se acercaron. Él los empujó… y levantaron el vuelo.
- Louise Bourgeois
- El arte es una garantía de cordura, pero la idiotez es su catalizador; sin ella, no hay autenticidad ni audacia.
- Filippo Marinetti
- Ser comprendido no es necesario.
- Es necesario escupir todos los días sobe el Altar del Arte.
- Louis Aragon
- Lo propio de un genio es suministrar ideas a los cretinos una veintena de años más tarde.
- La poesía, nuestra poesía, debe ser leída como un periódico.
- Wassily Kandinski
- El elemento objetivo dará lugar a que la obra de hoy diga, en el futuro, “yo soy”, en vez de “yo fui”.
- El crítico de arte es el peor enemigo del arte.
- Ursula K. Le Guin
- La verdadera pregunta es si la vida tiene algún propósito fuera de sí misma.
- Ovidio:
- Cuando has meditado a fondo lo que puedes hacer, verás que nada hay más útil que ese arte que no tiene ninguna utilidad.
- De esta manera, yo guardo con firmeza mi afán por lo inútil.
- Baudelaire:
- Ser un hombre útil me ha parecido siempre una cosa muy repulsiva.
- Ionesco:
- Si no se comprende la utilidad de lo inútil y la inutilidad de lo útil, no se puede comprender el arte.
- Leonora Carrington:
- Una vez un perro le ladró a una máscara que hice, ha sido el comentario más honorable que he recibido.
- El mundo que pinto no sé si lo invento, yo creo que más bien es ese mundo el que me inventa a mí.
- Abraham Flexner:
- La utilidad del conocimiento inútil.
- Giacomo Leopardi:
- Fundar un periódico que hace gala de ser inútil…, es lo más útil que he hecho en mi vida.
- Marina Abramović
- La idiotez es una puerta abierta a lo inesperado y lo insólito. Solo al abandonar la lógica podemos alcanzar una nueva dimensión artística.
- Théophile Gautier:
- Todo lo que es útil es feo, por ejemplo: las letrinas. O es bello o es útil, pero las dos cosas a la vez no las conozco.
- Tracey Emin
- No temas parecer idiota. Es en esos momentos de vulnerabilidad y ridículo donde se encuentran las verdades más profundas y la belleza más pura.
- Heidegger:
- Lo más útil es lo inútil. Lo útil es entendido como aquello que puede ser explicado de manera práctica e inmediata a objetivos técnicos.
- Arthur Rimbaud:
- Ahora puedo decir que el arte es una tontería.
- Emmy Hennings:
- (Emmy, de momento no ha querido dar su opinión; estamos a la espera).
- Anónimos:
- Si la estupidez es invencible, al menos habrá que domarla.
- Aquel árbol tuvo mucha serte, su madera era inservible e inútil para los seres humanos, por eso tuvo una larga y tranquila vida.
SEÑOR CARTERO
ART POSTAL
Esta acción se instala en el movimiento artístico Mail Art. En esta ocasión el personaje principal no es el remitente ni el destinatario, ni siquiera su contenido o formato, sino el mensajero, es decir, el cartero/a. La centralidad de la acción poética recae sobre él; por tanto la responsabilidad de que el poema enviado llegue a su destino, o sea devuelto al remitente, o sea retirado de la circulación y desaparezca, es una decisión exclusiva del cartero/a; en sus manos está el objetivo del artista.
En el mes de diciembre del pasado año 2024, se enviaron 17 sobres a las capitales de las 17 autonomías del Estado y 17 sobres a pueblos de los más pequeños de cada autonomía; en total 34 sobres.
Cada sobre contenía el mismo poema (adjunto en el envío).
Pasados tres meses aproximadamente del envío, el resultado ha sido el siguiente:
- Dos sobres devueltos, uno de Santiago de Compostela y el otro de Palma de Mallorca.
- Dos respuestas, una de la Alcaldesa de Castejón de Monegros (Huesca), en la que me envía un poema a Santa Ana bendita, abuela del Señor; y la otra de un poeta de Toledo (no sé cómo le llegó mi poema) en la que me adjunta un poema titulado: “La tentación del alma”.
Pasado un tiempo prudencial doy por terminada la acción poética. La experiencia ha sido relativamente inútil, como era de esperar, aunque con un par de éxitos que no empañan el fracaso. La única sorpresa, que dice poco en su favor, ha sido la de la compañía de Correos, que tan sólo ha devuelto 2 de las 34 cartas enviadas.
Beatriu Codonyer
Presentado por la aspirante a idiota Beatriu Codonyer
DISCURSO
En primer lugar, quiero dar las gracias a tan ilustre Academia, por asistir, en la invitación para pertenecer a tan insigne entidad. Es un placer para mí, después de largo tiempo de vaivenes, ingresar en este lugar de encuentro donde se hacen posibles algunos paseos por lo absurdo del arte.
Hoy más que nunca, parece que el nombre de esta Academia es tan acertado, como desacertados son los tiempos que corren, pero por ello mismo la estupidez del arte, nos ayuda a mantenernos en pie y hacerlo con cierta cordura.
No hay día en estos últimos meses, que no amanezcamos a un mundo incendiado de odio. Mientras pasan estos tiempos convulsos, ¿qué mejor que dedicarnos a la noble tarea de lo creativo? Difícilmente con esta destreza, podemos hacer daño a nadie, y eso ya es un logro en sí mismo. Somos esas criaturillas que juguetean con esto del hacer y deshacer, con la indudable certeza de entregarnos a la más absurda y noble de las tareas: la imaginación. Como niñas que nunca crecimos del todo, y cuyo desatino, se ha convertido, seguramente, en una de las más inocentes formas de poder habitar.
Para que esta imaginación no genere monstruos, si no cabañas bajo un árbol en verano, nos entregamos a la construcción de soñar lo imposible. Lo posible ya no nos convence y habrá que creer de nuevo en los pequeños gestos del arte para ir al encuentro de los sueños.
No quiero cansar con palabras, que ya casi nadie lee. Entremos en la Academia con los ojos abiertos.
Beatriu Codonyer
CURRÍCULUM
Decirse, hablarse de una misma. Que difícil tarea, que ficción tan bien fingida, pues es arduo llegar a conocerse. La que más soy es la que era, y cada vez más me parezco de nuevo a ella. Como de pequeña, me gusta correr libre por la naturaleza, ascender montañas no muy altas, y descubrir pueblos y rincones deshabitados. Amo contemplar lo bello del cielo, de la tierra.
Ahh, y del arte. Pues sí, siempre en ello, y lejos de ello. Perdida todavía entre un murmullo que no sé de qué va, del que no consigo descifrar los enigmas. Es siempre el deseo en construcción de habitarlo en lo íntimo de cada día. La nostalgia me acerca, la alegría lo hace posible. La complicidad con los otros, el deseo de compartir, la posibilidad de habitar diferente. El camino a ninguna parte y a todas. La voz que se detiene y la insistencia que no cesa.
Indago en el cuerpo, en la fotografía. ¿Qué mejor manera de aprehenderse? Deseosa de volver a los espacios compartidos y que la soledad del estudio no lo encierre todo. El cuerpo que nos sostiene y sustenta, atravesado siempre por el Alma, atento a las señales que ella nos proporciona. Es por ello por lo que también escucho a las otras, a los otros, y me cuentas sus tristezas para aliviarlas con esto del proceso creativo, para llegar a su propio encuentro.
En ruta sincera, ya estoy para pocos cuentos, o muchos cuentos, pero francos, amables, cordiales. Eso me sugiere esta Noble Academia.
Gracias.

























