Presentado por el aspirante a idiota Raúl Vacas Polo
DISCURSO-CURRÍCULUM
Estimados ruiseñores míos
Me gustaría ingresar en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras cadáver pero como la muerte se halla apagada o fuera de cobertura cuando en este momento prefiero hacerlo entonces con un cuadro de bifrontismo y sonrisa de anuncio de Signal. Y a ser posible con sonido de fondo de chirimías y chirigotas y chiripitifláuticos.
Sí, tengo dos caras, como los medios seres del gran Ramón Gómez de la Serna. Mi cara A es la de poeta TDK de los 70 con apellido vacuno y diagnosticado de glosolalia.
Mi cara B es la de autónomo o autómata que supervive gracias a la estulta labor de inocular el virus de la poesía en púberes e imberbes y alentar en la escritura a propios y extraños.
Soy palabrero, poeto, vate o peatón, como gustaba denominarse Jaime Sabines, poeta que frecuenté antes de que la hermosa cumbre se cubriera de nieve.
Esto no es una ponencia. Válgame Dios, o Mallarmé. Solo las aves se reservan el derecho de poner. Esto es más bien una breve muestra de mis logros poéticos.
Pero para que ustedes me conozcan un poco más permítanme que les muestre este selfie:
Nací de forma casual el día de su cumpleaños, allá por 1971, pero nadie, hasta hace poco, supo que era yo.
Comencé a escribir, siendo un embrión, en la placenta de mi madre. Ya en la incubadora emborronaba gasas y pañales con odas a Virgilio y recitaba de memoria a los Anónimos.
Años después realicé un Máster en Gerontología y tomé parte en una generación de poetas mayores.
Mi obra es tan dilatada que ha sido traducida al bable, al esperanto y al castúo.
Soy carnívoro, ludópata, palíndromo, licántropo y agnóstico y en la actualidad estoy recluido en una perrera municipal por ladrar una mañana a una muchacha.
Así es. Pasé de joven promesa a vieja gloria en menos de que canta el gallo Quirico en la boda de su tío Perico. De la gloria a la perrera en un suspiro. Tempus fugit. Coged desde hoy las rosas. Ya lo dice la glosa que hice de las coplas del maestro Manrique antes de que se uniera a Ana para formar aquel inolvidable dúo de la infancia: Manrique y Ana, coco y agua:
Nuestras vidas son los bares
que no venden garrafón,
que es el morir,
allí van los escolares
derechos al botellón a consumir;
allí, los hombres adultos,
allí los otros medianos y menores;
en la calle no hay indultos
para jóvenes, señoras y señores.
“Días como todos, de garrafa”, ya lo decía Violeta C. Rangel, la gran poeta de las ramblas y del Born barcelonés.
Las horas que se van, el tiempo que se pasa como la uva pasa, como pasa el cóndor, como pasa Jero, como pasa Dizo, como pasa Calles, porque lo nuestro es pasar, pasar haciendo camino. Y bien es sabido, como dice Carlos Frontera, que todos “los cominos llevan aroma”.
Paso a paso, como la Cofradía del Santo Reproche en la procesión que va por dentro. Paso a paso. Y a cada nuevo paso el contador avanza y la factura se incrementa. Y el pasado da paso al futuro. Consultemos el “Parte meteorológico”: El tiempo previsto para mañana es el futuro.
Ay, el pasado. Años atrás fui poeta pues súbete la bragueta, un gran giróvago del verso. Todo giraba en torno a la poesía. A los versos, a los besos. Ahora ya no giro, ahora soy vago. Y a la hora en la hora de componer me quedo a medias. Soy un hombre de principios. Todo lo inicio, nada lo acabo. Aquí un botón de muestra. Un “Soneto sin tercetos”:
Te quise ayer, princesa de cemento,
mujer de labios sucios, soñadora.
Te quise sin condones, ¿tienes hora?,
sin prisas, sin palabras, sin descuento.
Te quise en tu morada, ¿allanamiento?,
encima del bidé, en la lavadora.
Te quise, buenas tardes, vuelvo ahora,
y siempre te querré, puta, lo siento.
Fui escriba del amor, scrablle del deseo más execrable. Fui un escribiente, un escribano. Ahora escribo en vano y me vanaglorio de ello. Ya casi nada me importa. Estimados importadores del Ministerio de Importación:
A mí me importa un huevo.
A mí me importa un comino.
A mí me importa un rábano.
A mí me importa un pepino.
¿A quién le importa lo que yo diga? ¿A quién le importa lo que yo haga? Yo soy así, y así seguiré y nunca cambiaré. Cambio y corto.
Acepto lo que ahora soy, un vago del verso, de lo adverso, del anverso. Un vate de brazos cruzados abandonado por el estro y lo otro. Un funcionario del buen folgar. Y hago lema de mi holganza parodiando a Lope:
Descentrarse, amuermarse, estar ocioso,
zángano, harto, holgazán, perdido,
cachazudo, indolente, distraído,
haragán, impasible, perezoso.
No hallar en el colchón más que reposo,
mostrarse hastiado, vago, necio, huido,
flemático, tedioso, distraído
relajado, poltrón, infructuoso.
Pasar la vida en un cuarto de baño,
beber licores en alguna rave,
tatuarte la espalda, hablar extraño,
creer que el hielo en un cubata cabe,
dar la brasa en whatsapp a algún extraño,
esto es holgar quien lo probó lo sabe.
Y hasta aquí puedo leer, o escribir, o disertar. Y este desierto diserto acaba aquí y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando y ay mísero de mí y viento en popa a toda vela y un no sé qué que quedan balbuciendo.
Ite misa est.