Leticia Izquierdo Díaz
Catedrática
Discurso de ingreso en la Academia Estúpida de las Artes y las Letras

Presentado por la aspirante a idiota Leticia Izquierdo Díaz

DISCURSO

DE LAETITIA A STULTITIA
Breve tratado sobre la alegría que se volvió sospechosa

Ilustrísimos miembros de la Academia Estúpida de las Artes y las Letras,
Fui nombrada Laetitia: alegría.
Nombre latino, limpio, celebratorio. Promesa de ligereza.
Intenté honrarlo acumulando méritos, congresos, sellos y acreditaciones.

La alegría debía justificarse.
La alegría debía producir.
La alegría debía rendir.

Pero pasé diez años fuera.
Sirviendo mesas.
Haciendo acción humanitaria.

Y allí entendí que la palabra “acción” tiene consecuencias muy distintas según el contexto.
En un lugar salva.
En otro se exhibe.

Volví al arte con esa fractura.
Y entonces descubrí que bastaba una torsión fonética para alterar el destino:
Laetitia.
Stultitia.

Entre ambas palabras hay apenas una consonante.
Una desviación mínima.

Esa desviación es mi práctica.

Si la inteligencia contemporánea consiste en optimizar, medir, monetizar y acelerar, entonces mi
trabajo ha sido, efectivamente, estulto.

He perdido tiempo con personas.
He defendido lo inútil en territorios rurales.
He trabajado con mujeres donde el arte no generaba beneficio sino vínculo.
He sostenido acciones que no caben en una memoria justificativa.

La Doctora Dorada —mi alter ego acreditado— ha revisado el informe clínico remitido por su institución. Lo ha pesado, archivado y subrayado en dorado.

Diagnóstico confirmado:
Estulticia lúcida.
Pronóstico: crónica.

Pero aclaro:
No se trata de ignorancia.
Se trata de elegir no obedecer del todo.

Entre la acción humanitaria y la acción artística aprendí que ninguna salva el mundo por completo.
Pero ambas pueden fracturarlo lo suficiente como para abrir una grieta.

Entre Laetitia y Stultitia he encontrado un espacio donde la alegría no necesita permiso y la estupidez no es defecto sino método.

Prometo ejercer mi estulticia con disciplina.
Prometo fracasar con coherencia.
Prometo sembrar dudas donde se exijan certezas.

Y si en algún momento mi estupidez se vuelve demasiado funcional, me comprometo a sabotearla.

Muchas gracias.
Leticia Izrego
Laetitia en proceso permanente de Stultitia
Doctora Dorada
Especialista en improductividad aplicada

GURRÍCULUM

Gurrículum Stultitiae
Nombre: Leticia Izrego · Alias operativo: Doctora Dorada
Nombre latino en tránsito: Mutación irreversible de Laetitia (alegría disciplinada) a Stultitia (alegría indisciplinada)

Diagnóstico provisional: Estulticia de alta resistencia institucional. Diez años de exposición
prolongada a la realidad fuera del circuito artístico.

Formación académica
Doctorado cum laude. Especialización en herirse simbólicamente con método.
Acreditaciones destinadas a demostrar que la inteligencia puede archivarse, sellarse y evaluarse por
pares.

Formación no acreditada
Diez años fuera: hostelería y acción humanitaria.
Aprendí a servir mesas con Bellas Artes en el bolsillo.
Aprendí que el hambre no necesita statement curatorial.
Aprendí que la palabra “acción” cambia radicalmente cuando no es artística.

Líneas de investigación
– Autolesión consentida como metáfora institucional.
– El cuerpo como documento inútil.
– Improductividad y error como formas de conocimiento.
– Acción humanitaria vs. acción artística: una salva cuerpos, la otra los expone.

Experiencia profesional (casos seleccionados)
– Pesé mi currículum en una báscula.
– Intenté justificar la utilidad del arte donde nadie la pedía.
– Viví en una furgoneta, vi un hombre sin cabeza, caí por las escaleras partiéndomelas un glúteo
mientras se quemaba mi casa y aprendí arquitectura negativa (no poder abrir una puerta por culpa
del techo).
– Organicé residencias donde el tiempo se dilata y sembré preguntas donde se exigían indicadores.
– Defendí la improductividad poética en el medio rural.
– Miré desnuda una bandera para comprobar si el símbolo sangra.
– He practicado “yoguerting”: mística agrícola entre yoga y huerta.
– He construido con mi partner una coñocharca, infraestructura hidráulica de afecto.
– He hecho conciertos con pelo.
– He intentado ahogarme con una pistola de agua.
– Me cosí una pierna a la otra para comprobar la dependencia.

Habilidades
– Convertir la precariedad en dispositivo crítico sin romantizarla.
– Defender la inutilidad como forma de resistencia.
– Fallar con convicción.
– Defender lo indefendible con rigor teórico.
– Desacreditarme antes de que lo haga una agencia estatal.
– Sonreír mientras el sistema exige resultados.

Objetivo en la Academia
Profundizar en la estupidez como práctica ética frente al mandato de la hiperproductividad.