Presentado por el aspirante a idiota Javier Viadero Seña
DISCURSO
Queridos, unos más que otros, académicos, autoridades si las hubiere gentes de regular vivir, estultos todos.
Habiendo sido invitado por mi expresa solicitud a formar parte de tal manga (veterano, soberano, centenario, carajillo) asociación, y ante la ineludible premisa de cometer un discurso de entrada a esta Academia, aún siendo mucho más fácil golpear en las nobles hojas con una aldaba ad hoc y pedir permiso, me pregunto ¿que tema podría elegir para mi disertación de entrada y, probablemente, si la estulticia empleada no es la exigida, salida a empujones de esta Academia? Yo mismo me contesto, con regocijo de el estepicursor que hace las veces de cerebro en el vacío insondable de mi cráneo.
Dando por supuesto que soy el primer cántabro transmerano que solicite, y tal vez logre, su ingreso en la cuerporación, pues es bien sabido que Cantabria solo produce seres de extraordinaria inteligencia, tales como Felisuco, Isabel Tocino o Álvaro Plomo, seres todos ellos de especial listeza, no hay otra manera de entender que hayan triunfado con su total falta de talento, dando por supuesto, digo, eso que he dicho antes y que ya casi no recuerdo, sin el casi, me gustaría perorar o empeorar sobre el uso local de la expresión «mecagondios» y la diversidad de inflexiones y significados que tiene tan popular blasfemia entre mis paisanos y yo mismo.
¿Es, acaso, una palabra malsonante? me aventuro a decir que no, pues goza de una musicalidad contundente que, empleada en su justa medida en las conversaciones locales, dota de cierta poesía hasta al acto común de ofrecer, de manera gratuita, como mandan nuestras costumbre, dos, o las que la generosidad mande, buenas hostias.
Dejando claro que no vamos a elevar la expresión a la baja cota de la blasfemia, pues bien es otra cosa, habremos de saber que un «mecagondios» bien modulado puede entenderse como saludo (hola, que hay) a veces amistoso (cuanto me alegro de verte, querido amigo) a veces indiferente (ep) y otras cariñoso (ven aquí que te abrace, te palmee la espalda y te invite a unos sobaos).
También, por qué negarlo, acompañado de mirada torva y actitud beligerante, es sinónimo de amenaza, siendo aquí necesario señalar, para posibles encuentros de los académicos y académicas con cántabros de carácter farragoso, que el alargamiento de la «s» advierte de la magnitud de la amenaza, pudiendo resumirse en «corre» (ssssss) «no corras, que te va a dar igual» (ssssssssss) o «estás muerto pero todavía no lo sabes, Espero por el bien de tus deudos que estés arreglado de papeles» (ss).
Tiene otras múltiples utilidades, desde luego, pues sirve también para expresar sorpresa (mecagosdios) alegría (mecagosdios), desprecio (mecagondios) ilusión ante el devenir de los acontecimientos futuros (mecagondios) decepción cuando devienen (mecagondiso) o, incluso, en raras ocasiones, ni tantu ni tandellu (mecagondios).
Dejo aquí mi estulta perorata, pues he pretendido ser, amén de corto, breve, y espero haberlo logrado, o no, como ustedes vean, que es la hora de merendar.
Gracias.
Creo.
GURRÍCULUM
Javi Viadero (¡¡ARNUERO!! Cantabria, 1968) es un Hostialero Cántabro sin romanizar, de historial académico anodino, centrado, a pesar del ímprobo esfuerzo de docentes y cuñados de barra, en la conservación de una prístina estulticia que, a todas luces, siendo estas las de una embarcación pirata, sería un evidente delito ecológico mancillar con cualquier atisbo de cultura.
Así y con ello o precisamente por lo mismo, se aventura a bailar pogo en el resbaladizo pretil del abismo de la escritura, habiendo perpetrado los textos suficientes como para que, uno de sus ilustres académicos, D. Felipe Comendador Sánchez, haciendo gala de su estulticia, haya cribado los suficiente como para editar dos opúsculos, a dudoso beneficio de la ong SBQ Solidario.
En la actualidad ejerce como relaciones púnicas, cocinero disperso y satélite de su Sol, en la Hostería Sol, de San Miguel de Meruelo, con la estúpida intención de ganarse esa vida que, todos sabemos, es otra cosa.